¿Cuáles son los criterios paraelegir a nuestros representantes?
Se acercan las elecciones y a pesar de las desilusiones que posiblemente cada uno de nosotros haya acumulado en estos tiempos, es necesario asumir el protagonismo ciudadano y participar responsablemente en la vida de nuestra Nación. "En una democracia todos los ciudadanos deben sentirse protagonistas y artífices de su propio destino como pueblo. Cada uno según su posibilidad, ha de contribuir al bien común que es la razón de existir de la nación políticamente organizada".
La realidad de nuestro país nos muestra signos de:
Desmoralización y desaliento;
Fragmentación social;
Hechos de flagrante corrupción;
Violencia;
Velada anarquía;
Cultura de la dádiva y del clientelismo;
Calmar el hambre de los pobres con la sola distribución de planes sociales;
Persistencia en caudillismos que aíslan y fracturan;
Tentación de soluciones "mágicas".
Debemos:
Vencer el desencanto y el desaliento, y acudir a las urnas.
Valorar la oportunidad que tenemos de manifestar nuestra voluntad como ciudadanos, con nuestro voto.
Ejercer un voto responsable, fruto de una decisión madurada en la información y la reflexión.
Contribuir al buen desarrollo del acto eleccionario, asumiendo si se nos convoca a ser autoridades de mesa.
Invitamos a darnos tiempo para reflexionar.
Cada uno de nosotros, de acuerdo con su conciencia, deberá evaluar y decidirse por la opción política que considere más adecuada para la construcción del Bien Común de la Patria, en conformidad con nuestros propios valores.
Nos parece importante entonces proponer algunos criterios para evaluar y tomar decisiones frente a candidatos y propuestas de gobierno.
Criterios a valorar frente a un candidato
Liderazgo moral: implica desempeñar honestamente las propias funciones y supone, además, la capacidad de impregnar de este espíritu a todo su gobierno y derramar este deber ético hacia la ciudadanía.
Idoneidad: capacidad para desempeñar la tarea de gobierno
Autocrítica: supone asumir las propias responsabilidades respecto de la situación presente del país.
Trayectoria político-institucional: que tenga una experiencia institucional previa en el campo legislativo, y especialmente en el ejecutivo, que sirva para testear su capacidad de gobierno.
Equilibrio emocional: se reconoce en una persona que se autocontrola, que es tolerante, perseverante, optimista, y coherente con sus ideales.
Austeridad: implica un comportamiento no ostentoso en su forma habitual de actuar, ajeno a las superficialidades, más allá de su situación patrimonial y cultural.
Comunicación: es necesaria para mantener el liderazgo y la legitimidad, sosteniendo un vínculo de ida y vuelta con la ciudadanía.
Sentido de Patria: tener clara conciencia de la identidad nacional, del conjunto de valores que ésta representa, y de los intereses de la Nación, integrada al mundo.
Programa de gobierno: centrar los esfuerzos de la campaña en explicitar un contrato con la ciudadanía, es decir, una serie de compromisos mínimos que asume y a partir de los cuales, deberá ser evaluado en las sucesivas vueltas electorales.
Criterios a valorar frente a una propuesta de Gobierno
El sentido del bien común: Buscar el bienestar y el desarrollo del conjunto de la Nación; articular los intereses sectoriales, ordenándolos en pos de los objetivos generales de gobierno votados por la ciudadanía.
La alimentación y la salud como derecho inalienable: Asegurar el financiamiento de los programas de atención médica y alimentaria de los sectores sin acceso a estos derechos; asumir esto como una prioridad de gobierno.
El trabajo como dignificador de la persona: Plantear una estrategia de generación de empleo y recuperación salarial, promoviendo oportunidades para el conjunto de la población.
La equidad en la distribución de la riqueza: Favorecer un crecimiento económico que incluya a todos los sectores y regiones, a través de una distribución del ingreso más equitativa.
La acción hacia la erradicación de la pobreza: Asumir la lucha contra este flagelo como una prioridad de gobierno; proponer medidas concretas y viables para realizarlo.
La paz como base de la convivencia: proponer un sistema de relaciones humanas y sociales basados en la verdad, la justicia, el respeto, la libertad y la no violencia.
La transparencia y eficiencia en la gestión de gobierno: Luchar contra la corrupción; mejorar los mecanismos de control social e institucional sobre los actos de gobierno; adoptar criterios de eficiencia en la acción de éste.
La previsibilidad en las reglas de juego: Respetar las instituciones de la democracia; cumplir la ley y los mecanismos legales previstos en la Constitución para su reforma.
La participación ciudadana en los asuntos públicos: Control del proceso de toma de decisiones por parte de la ciudadanía; hacer operativo el derecho de acceso a la información pública, la iniciativa y la consulta popular y demás formas semidirectas de democracia.
El conocimiento como base del desarrollo: Definición y sostenimiento de una estrategia nacional para la creación, desarrollo y difusión del conocimiento científico y tecnológico, como forma de incrementar la competitividad de nuestros recursos, productos y servicios en el exterior, y mejorar nuestra calidad de vida, con especial atención a las necesidades de los más pobres.
La defensa de la vida: Promover y respetar la vida humana desde su concepción hasta su término natural, favoreciendo políticas que garanticen especialmente los derechos del niño aún no nacido, de los recién nacidos, discapacitados y la atención de enfermos y ancianos.
La educación como garantía de la igualdad de oportunidades: Lograr una educación de calidad para todos, formadora de las personas, que las capacite para el mundo del trabajo, y les permita a todos los ciudadanos, la igualdad de oportunidades para el propio desarrollo.
La revalorización de la justicia: Respetar la independencia del Poder Judicial; promover reformas que faciliten el acceso a la justicia, el destierro de la impunidad y las situaciones de privilegio, y que aseguren la aplicación de la ley de modo igualitario, y mejoren su eficiencia.
La integración del país al mundo desde su propia identidad e intereses: Respetar los acuerdos internacionales firmados y la integración en el marco de nuestra pertenencia regional.
Respeto de los derechos de la familia: Asegurar los derechos de la familia, reconociendo y confirmando el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, el derecho de los padres a la procreación responsable y a la educación de los hijos; favoreciendo condiciones educativas, sociales y económicas que les permitan ejercer su derecho a desarrollarse dignamente.
"Quienes acudamos a las urnas hemos de aspirar a ser ciudadanos responsables de cumplir los propios deberes antes de reclamar los propios derechos".
Acción Católica Argentina
formacion@accioncatolica.org.ar
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