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   viernes, abril 18, 2003

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Mensaje de Pascua del Obispo Agustín Radrizzani



A los queridos hermanos de la diócesis de Lomas, quería enviarles este mensaje cordial por esta santa Pascua.
En estos días, de acuerdo a varias encuestas, lo que más preocupa a los argentinos es la guerra en Irak y también las elecciones. Ambos temas son fuente de gran preocupación: por un lado, la guerra que aún está por concluir, y por otro, las elecciones con el incierto futuro sobre nuestra patria, marcan un panorama desolador. Así, miro al mundo, miro a nuestro país y miro al hombre argentino, y lo veo desilusionado, apesadumbrado, sin trabajo, con muchos hogares sin pan para sus hijos y muchos enfermos sin los remedios que necesitan.
Entonces, en este panorama, cuando decimos que vamos a festejar la Pascua, tiene un sentido muy profundo la presencia de Cristo resucitado, porque El, desde su sí al Padre y su sí a la humanidad, asume todo el dolor del mundo: asume la tristeza, la desolación, la oscuridad, todo aquello que para nosotros es sin sentido, y que El, por el amor eterno que tiene al Padre, lo transforma en donación y principio de salvación.
Jesús ama y Jesús se entrega, pero también Jesús es masacrado por la inequidad, torturado y asesinado, y sin embargo, en ese amor nosotros encontramos la vida. Entregándose al Padre, salva a los hombres, y en ese amor incondicional a todos nosotros, nos salva y nos une a El. Pero no sólo nos une al Padre, sino que nos manifiesta a Dios como nuestro papá. A pesar del drama que vive el hombre de hoy, como la falta de cobijo y de amparo, por la fe y la resurrección de Jesús, vivimos convencidos de que Dios es nuestro papá que nos está acompañando, mimando, protegiendo y cuidando. Y es el mismo Jesús quien nos muestra a Dios como Padre y quien nos da su espíritu, un espíritu que nos lanza al mundo para crear un nuevo cielo y una tierra nueva. Porque a partir del espíritu de Dios que habita en nosotros, en los creyentes, y por la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, creemos que es posible un mundo nuevo y un mundo distinto. Sólo basta que Dios reine en nuestros corazones y que Jesús resucite en cada uno de nosotros y en cada una de las comunidades.
¿Cómo resucita Jesús?. El resucita en todos aquellos que, olvidándose de sí mismos, se donan, se entregan y sirven a los demás. El sentido de la solidaridad, como decía Juan XXIII , y que reiteró Juan Pablo II en su mensaje de paz para este año, tiene que ver con la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Esto es lo que desencadena en la historia un proceso para que el mundo comience a vivir en paz.
Nosotros, está claro, soñamos con un mundo distinto, donde no haya más guerra y sí haya un amor fraterno de unos con otros, donde -por ejemplo- los iraquíes no odien y tampoco sientan lo mismo los estadounidenses y los ingleses. Para tener un mundo en paz, por lo tanto, necesitamos vivir en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Por eso, sabiendo que Jesús vive resucitado en la convivencia armónica entre los pueblos, les deseo de corazón un felicísima Pascua y que el Señor resucitado reine en cada uno de nosotros, en cada comunidad, en las familias y en nuestros pueblos. Felices Pascuas para todos.-


Este y los demás mensajes de nuestros pastores se pueden encontrar en la sección Documentos de la Iglesia
Gracias Claudio...

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