Él, profundamente enamorado
El sábado compartíamos en el grupo de adultos que estoy preparando para su Confirmación esta reflexión. Vamos a ver si podemos explicarlo…
Hablábamos de la relación de amor que nosotros tenemos para con Dios y, para variar, la comparábamos con la relación de amor que hay en una pareja de enamorados.
¿Es nuestra relación de esa magnitud? ¿Tenemos la misma pasión?
Claro que este tema ya lo vimos acá y acá también
Pero hoy, quisiera agregar algo más…
Quisiera reflexionar un poco, tal vez de una manera pobre, acerca del amor que Dios nos tiene; tratando de hacer una búsqueda racional de Dios…
"Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y la estrellas que has creado" (Sal. 8, 4)
Dios, igual que un enamorado apasionado, pensó hasta en el más mínimo detalle por y para nosotros (Ver relato de la creación en Génesis).
A cada momento tenemos la oportunidad de descubrir su inmenso amor hacia nosotros…
Para que el día no fuese monótono, creó la noche así podíamos admirarnos de la puesta del Sol, la salida de la Luna, la nueva salida del Sol…
Para que la noche no fuese solo oscuridad o Luna, creó las estrellas para que comprendiésemos nuestra pequeñez y nos maravilláramos con ellas…
Claro que a todos no les interesa la astronomía así que también creo todo un universo para el otro lado, el de las cosas diminutas; para que también nos podamos maravillar para ese lado…
Al que le gusta la música, le dio la música; al escritor, le dio las letras, y, así, pensó en una cosa para cada uno de nosotros…
Al igual que un enamorado que piensa en el más mínimo detalle para agradarle a su novia, Dios pensó en nosotros, mucho antes de que existiéramos para que tengamos a cada instante la oportunidad de descubrir su inmenso amor.
No es tan difícil descubrirlo, ¿verdad?
Y nosotros, ¿cómo vamos a responder a ese amor?
¿Cómo podemos callarnos la dicha que nos da sabernos amados de esa manera?
<< Home