Resumen de la Encíclica
"El Evangelio de la Vida" del Papa Juan Pablo II 1/3
En esta encíclica el Papa ejerce la mayor autoridad de su magisterio ordinario como Vicario de Cristo,
1. Tema: El valor y el carácter inviolable de la vida humana.
Es una defensa de la vida humana en todos sus aspectos, Confirma que todo ser humano tiene un valor intrínseco e inviolable.
Comienza con estas palabras: "El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas" (Evangelium Vitae, 1).
Estamos en una crisis que afecta la dignidad humana y sus derechos, Es un conflicto entre la "cultura de la muerte" y la "cultura de la vida", Jesucristo llama a todos a escoger la vida sobre la muerte.
2. La vida humana es sagrada e inviolable:
"La vida humana es sagrada porque desde S'.l inicio comporta "la acción creadora de Dios" y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo 'hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente" (53).
"Jesús dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás... (Mt 19, 18)'" (52) - "Pediré cuentas de la vida del hombre al hombre, cf. Gn 9, 5: la vida humana es sagrada e inviolable" (52).
3. Presenta las raíces de la violencia contra la vida basándose en la historia del Génesis (la Biblia):
Caín se lanzó contra su hermano Abel y lo mató. El Señor le dijo a Caín: "?Dónde está tu hermano Abel?" contestó: "No sé. ?Soy yo acaso guarda de mi hermano?"
Advierle sobre la "tendencia, cada vez más frecuente, de interpretar estos delitos contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y ser verdaderos y propios derechos" (18).
Esta distorsión lleva a muchos errores modernos:
"El concepto de libertad que exalta de modo absoluto al individuo, y no lo dispone a la solidaridad, a la plena acogida y al servicio del otro. Si es cierto que, a veces, la eliminación de la vida naciente o terminal se enmascara también bajo una forma malentendida de altruismo y piedad humana, no se puede negar que semejante cultura de muerte, en su conjunto, manifiesta una visión de la libertad de los 'más fuertes' contra los débiles destinados a sucumbir" (19).
El estado ha abdicado su función primordial como protector del derecho a la vida. Se ha convertido en Protector del aborto, el infanticidio y la eutanasia.
Un círculo vicioso: "Perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, su dignidad y su vida" (21).
Este eclipse del sentido de Dios y del hombre lleva a:
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