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   sábado, septiembre 13, 2003

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Anticipando la fiesta de mañana 2


Pero no existe solamente la cruz de Cristo, existe también nuestra cruz.

Y, entonces, ¿cuál es esta cruz?
Amigo, quiero decirte dos palabras, a este propósito, con mucha claridad, como se hace entre verdaderos amigos.
Tenlo presente. La cruz que no te va bien es precisamente la tuya.
La cruz no es un vestido, ni un par de zapatos, que te deben venir a la medida. La cruz jamás va a la medida de tu gusto y de tus exigencias particulares.
Desgarra, magulla, araña, arranca la piel, aplasta, doblega...

Y, sin embargo, no hay duda. Para que sea de verdad tuya, la cruz no debe irte bien. Por cualquier lado que la mires, la cruz nunca va bien.
Tampoco a Cristo le iba bien su cruz. No le fue bien la traición de Judas, el sueño de los apóstoles, la conjura de sus enemigos, la fuga de los amigos, las negociaciones de Pedro, las burlas de los soldados, el grito feroz del pueblo.
La cruz, para que lo sea, no debe irte bien.

Esa cruz que te viene encima en el momento menos oportuno -una enfermedad que te pilla mientras tienes muchas cosas que hacer y que te
echa por tierra un montón de proyectos -es la "tuya".
Esa cruz que nunca hubieras esperado -aquel golpe cobarde que te ha venido de un amigo, aquella frase que tenía el chasquido de un latigazo, aquella calumnia que te ha dejado sin respiración- es "tu" cruz.
Esa cruz que tú no habrías elegido nunca entre otras mil -"una cosa así no debía sucederme a mí"- no hay duda: es "tu" cruz.
Esa cruz que te parece excesiva, disparatada, desproporcionada a tus débiles fuerzas -"es demasiado, no puedo más"- no pertenece a los otros: es la "tuya".

No te hagas ilusiones. No existe una cruz a la medida.
Para ser cruz tiene que estar fuera de medidas.
Intenta buscar. Registra por todas partes. Examina todo bien.
Valóralo con atención. Y, si encuentras al final la cruz que te va bien, tírala. Esa, ciertamente, no es la tuya.

Las señales para reconocer si una cruz es tuya son desconcertantes: imprevisión, repugnancia, malestar, imposibilidad, inoportunidad, sentido de debilidad.
Si una cruz se te presenta como antipática, desagradable, excesiva, demasiado ruda, insoportable, no dudes en cargar con ella. Te pertenece.

Por otra parte, no importa que no sea "tuya" en el momento de partir. Llegará a serlo durante el camino, a través de una cierta familiaridad que se establecerá entre tú y ella.
Al principio se te presentará como si te fuera extraña.
Después descubrirás que es verdaderamente tuya.
Sólo llevándola te darás cuenta de que esa cruz es "tuya".

Esto no quiere decir, entiéndase bien, que las relaciones entre tú y la cruz se hagan idílicas, que todo marche bien. Con la cruz no hay nada que marche bien. La cruz marca surcos profundos en las espaldas y en el corazón.
Pero, a pesar de todo, se establecerá una familiaridad. Una familiaridad sufrida, pero justificada por el sentido que se descubre poco a poco, caminando. Y aun cuando el significado no aparezca claro, siempre está la fe que te invita a dejarte conducir de la mano de alguien que sabe.
No eres tú quien tiene que saber.
Fe, quiere decir simplemente, saber que él sabe, aun cuando tú estés a oscuras.
Adelante, pues, con esa cruz que no te va bien. Con la cruz que no está hecha a medida.
Lo que cuenta no es que la cruz esté hecha a tu medida.
Lo esencial es que tú seas a la medida de Cristo.



ALESSANDRO PRONZATO
EL PAN DEL DOMINGO CICLO C
EDIT. SIGUEME SALAMANCA 1985.Pág. 218
Tomado de www.mercaba.org

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Anticipando la fiesta de mañana


Exaltación de la Santa Cruz

Hemos de gloriarnos en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo

El origen de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz se halla en la dedicación de dos Basílicas en Jerusalén el 13 de septiembre de 335 en el área del Calvario: la de la Santa Cruz, y la de la Santa Anástasis o Resurrección. En la Edad media ambas basílicas desaparecieron para dejar sitio a la Basílica del Santo Sepulcro existente en la actualidad. El día siguiente, el 14 de septiembre, fue expuesta la reliquia de la Santa Cruz a la veneración de los fieles. Si el Viernes Santo resalta el aspecto trágico de la cruz, como instrumento de tortura y de muerte, hechos asumidos por el Salvador por amor a la humanidad, la fiesta de la Exaltación remarca su dimensión gloriosa: la cruz se convierte en el trono desde donde reina el Hijo de Dios y Señor del universo.
Nos ha dicho Jesús: «Así tiene que ser elevado el Hijo del hombre para que todo el que cree en Él tenga vida eterna». Con sus dos palos, vertical y horizontal, la cruz hace presente la unión entre el cielo y la tierra, y nos muestra la relación entre Dios y el hombre: el palo horizontal, que representa nuestras relaciones y actividades humanas, permanece sostenido por el palo vertical, que nos habla de la comunicación de Dios con nosotros y de nosotros con Dios. Este es el sentido profundo de la vida cristiana.
Recientemente, ante la caída de asistencia a los servicios religiosos dominicales, la Iglesia Anglicana de Inglaterra, muy preocupada, consultó a unos expertos en màrketing, para ver qué podían hacer para que la gente participara más en las celebraciones. Su consejo fue que no se hablara de la cruz, sino que se pusiera el acento en la vida comunitaria, en el bienestar espiritual y en las actividades que allí se desarrollaban. Este es el criterio del mundo, ante quien la cruz aparece como un escándalo que, si no puede eliminarse, al menos debe dulcificarse; y así, para muchos, la cruz ha pasado a ser un elemento ornamental. Pero la Iglesia traicionaría a Jesucristo y no anunciaría el auténtico Evangelio si hiciera silencio sobre la cruz. Nos dice el Apóstol Santo Pablo: «En cuanto a mí, ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! (Ga 6, 14). Nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos y necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres» (1 Co 1, 23-25 Nm 21, 4b-9; Sl 77; Fl 2, 6-11; Jn 3, 13-17)

Envió: Joaquim Meseguer García - Amigos de Mercabá


NOTA:
A propósito del tema, a los que les interese, les comento que en mi parroquia tenemos una Reliquia de la Santa Cruz que recibimos como regalo del Vaticano cuando se consagró el templo (Ver historia...)

Esta es una foto detallada de la misma que se va a exponmer mañana

Reliquia de la Santa Cruz

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¿Qué son los evangelios apócrifos?


Se quedaron afuera

¿Cómo nacieron estos evangelios? Primero se escribieron los evangelios llamados oficiales o "canónicos" (de Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Pero éstos tenían demasiadas lagunas sobre la vida de Jesús. Y la curiosidad de la gente quería conocer más detalles del Señor, la Virgen María, los Apóstoles, y otros personajes del Nuevo Testamento.

Entonces, para completar los silencios de los Evangelios y rellenarlos con los datos que faltaban, se compusieron estos otros escritos.
Por eso, los evangelios apócrifos no abarcan toda la vida de Jesús, sino sólo el período de su infancia (en que los Evangelios canónicos resultan sumamente breves), y el de su pasión, muerte y resurrección (completándolo con abundantes detalles). Y dejan de lado toda su vida pública, porque es lo mejor descrito en los cuatro Evangelios.

Con el aval de algún grande


Durante los primeros años de la Iglesia, estos evangelios circularon normalmente entre los fieles, y eran leídos públicamente en algunas comunidades. Pero con el transcurso del tiempo se prohibió su lectura pública (es decir, en el templo), debido a las anécdotas ridículas y pueriles que contenían.

Fue entonces cuando se les dio el nombre de apócrifos, en el sentido de "prohibidos, reservados, no para todos".

Pero aun cuando fueron rechazados, estos libros perduraron a lo largo de los siglos, y lograron sobrevivir unos 30. Algunos se conservan más o menos completos, otros sólo fragmentariamente. Todos llevan como autor a algún personaje famoso de la antigüedad (Evangelio de Santiago, Evangelio de Pedro, Evangelio de Tomás, Evangelio de María), lo cual, aunque no era cierto, les daba mayor autoridad.

Casi todos los apócrifos fueron escritos en griego, y después traducidos al armenio, al copto, al siríaco, al etíope y al latín, lo cual demuestra el enorme éxito del que gozaron en su momento.

Algunos relatos de estos evangelios


El ángel de la comida


Algunos comienzan con el nacimiento de la Virgen María que, según dicen, fue milagroso. Su madre, que se llamaba Ana, era estéril. Joaquín su padre, angustiado, se fue al desierto a ayunar 40 días, pidiendo un hijo a Dios. Estando allí, se le apareció un ángel y le anunció que no iba a tener un hijo sino una hija, cuyo nombre sería célebre en todo el mundo. Nueve meses después, Ana dio a luz a María.

Los apócrifos destacan que desde pequeña María ya mostraba una inclinación hacia la pureza. A los seis meses, por ejemplo, su madre quiso ponerla en el suelo para hacerla caminar pero ella se negó. Entonces, para que no tocara nunca el piso, le construyeron una tarima especial por donde ella podía caminar.

Cuando cumplió 3 años la llevaron al Templo de Jerusalén, y allí se quedó a vivir junto a otras niñas que día y noche cantaban y alababan a Dios. Pero a ella, un ángel del cielo le traía de comer todos los días.

A pesar de tener sólo 3 años, dicen los apócrifos que María hablaba con total corrección, que sus tareas manuales eran superiores a las de los adultos, que interpretaba las Sagradas Escrituras con extraordinaria sabiduría, y que los enfermos que la tocaban quedaban curados.

Vio salir una paloma


Al cumplir los 12 años, el sumo sacerdote del Templo quiso casarla con algún joven, pero ella se opuso diciendo que había hecho votos de virginidad perpetua. Entonces resolvió entregarla en custodia a un hombre mayor. Reunió, pues, a todos los viudos del pueblo y les pidió a cada uno una vara. Entre ellos se hallaba también José, que tenía ya 91 años y varios hijos de su primer matrimonio.

El Sumo Sacerdote llevó las varas de los pretendientes al Templo, y pidió a Dios una señal para saber a quién elegir. En ese momento, de la vara de José vio salir volando una paloma, con lo cual supo que éste era el elegido de Dios. Y así María fue entregada al anciano José.

La mano carbonizada


Los evangelios apócrifos narran cómo, cuando el emperador Augusto ordenó hacer un censo en todo el imperio, José se marchó de Nazaret a Belén para censarse, llevando a María montada en un asno y con su embarazo de nueve meses a cuestas.

Mientras iban en camino, ya cerca de Belén, un ángel se le apareció a María y le avisó que había llegado la hora del parto. José detuvo la marcha, y ante la desesperación de no hallar ninguna casa ni posada donde alojarla, la introdujo en una cueva oscura y se marchó en busca de una partera. En ese momento una luz, tan intensa que ningún ojo podía resistirla, invadió la cueva, y en los brazos de María apareció un niño.

José llegó más tarde con una partera llamada Salomé. María les contó cómo había sido su parto, y que ella permanecía aún virgen. Pero Salomé repuso: "Jamás lo creeré, si no introduzco mi dedo y lo compruebo". María se lo permitió. Pero cuando la partera retiró su mano, vio que estaba carbonizada. Empezó a llorar desconsolada, pero María la hizo acariciar al niño y al instante se curó.

En la gruta había un buey y un asno, que cuando vieron al niño recién nacido lo adoraron. Luego se presentaron tres reyes venidos de Oriente, llamados Melchor, Gaspar y Baltasar, con regalos para el niño.

Milagros que matan


El niño Jesús creció y, siempre según los apócrifos, se convirtió en una persona caprichosa, mal educada y de carácter irascible.

Cuando tenía 5 años, jugando un día con barro, moldeó doce palomitas. Su padre José lo reprendió porque era sábado, y ese día no se podía hacer ningún trabajo. Entonces Jesús batió las palmas, los pajaritos salieron volando y José quedó humillado.

Con sus amigos del barrio era también iracundo. Una vez un chico le desarmó sus juegos hechos con arena, y él indignado lo maldijo y lo convirtió en árbol seco. Otro día, mientras iba caminando, un niño que pasaba corriendo lo chocó por detrás sin querer; Jesús lo maldijo y el niño cayó muerto. En otra oportunidad, viendo a los chicos del pueblo esconderse para no jugar con él, los convirtió en cabritos. Y cuando iba a buscar agua con ellos, se divertía rompiéndoles los cántaros contra el suelo; los niños se largaban a llorar, y él después les hacía aparecer otros cántaros nuevos.

Los demás padres increpaban a José por el hijo que tenía, y varias veces lo quisieron expulsar del pueblo. El pobre José no sabía ya qué hacer, y le pedía a María que lo hablara porque a él no le obedecía.

Muchas otras anécdotas extravagantes de Jesús llenan las páginas de los evangelios apócrifos.

Saber diferenciarlos


Con éstas y otras ridículas historias los evangelios apócrifos pretendieron llenar las lagunas de la infancia de Jesús dejadas por los evangelios canónicos. Al leerlas, comprendemos por qué la Iglesia nunca las aceptó como inspiradas.

Sin embargo, muchos de estos episodios han entrado en la fe de la gente, y son tranquilamente aceptados, sin saber su origen. Algunos quizá pueden tener fundamento histórico, como el caso de los nombres de los padres de la Virgen María (san Joaquín y santa Ana), conservados gracias a los libros apócrifos.

Pero la mayoría de los datos que aportan son pura fantasía, a pesar de que muchos cristianos los tienen por ciertos. Así, la idea de que María había hecho votos de virginidad perpetua antes de casarse con José, es un invento de los libros apócrifos para explicar la frase de María: "Cómo es posible, si yo no convivo con ningún hombre" (Lc 1, 34). Los evangelios canónicos no mencionan ningún compromiso virginal de María al momento de su matrimonio.
Del mismo modo esa imagen que tenemos de san José anciano, y simple "protector" de María, de la cual más bien parece su abuelo, la hemos sacado de los evangelios apócrifos, según lo vimos. En realidad José debió de haber tenido, al casarse, unos 18 años, como todos los jóvenes de su época. Presentándolo longevo, los apócrifos pretendían descartar cualquier interés de él por ella, y asegurar así la virginidad de María.

También son los apócrifos los que afirman que José era viudo y con varios hijos de su primer matrimonio, para explicar la presencia de los famosos "hermanos" de Jesús, mencionados en los evangelios. Así, éstos pasaban a ser hijos de José, pero no de María.

Inclusive la "virginidad de María durante el parto", jamás enseñada oficialmente por la Iglesia, está basada en los apócrifos, en la escena, de bastante mal gusto, en que Salomé introduce su mano en María para comprobar que aún permanece virgen.

Los unos y los otros


Muchas otras creencias que tenemos, como el viaje de María a Belén en un burro tirado por José (cuando seguramente viajaron en una poblada caravana como se hacía en ese entonces), que la Virgen haya viajado a Belén cuando llevaba casi nueve meses de embarazo y que sufrió un parto de apuro (cuando san Lucas da a entender que llegó a Belén varios meses antes del parto), la presencia de un buey y un burrito en la gruta del pesebre (cuando seguramente José debió de haber acondicionado bien la gruta para el nacimiento de su hijo), que los reyes magos eran tres, así como sus nombres (cuando san Mateo no da ninguno de estos datos), que éstos hayan llegado al poco de nacer el niño (cuando según Mateo llegaron a los dos años del nacimiento), son otros tantos detalles introducidos en nuestras tradiciones y cuya procedencia son los evangelios apócrifos.

También la creencia de que María no tuvo dolores de parto, está sacada de los evangelios apócrifos, de la escena en que un ángel le advierte a María que le llegó la hora de dar a luz. Los evangelios canónicos, en cambio, no dicen nada al respecto, por lo que el parto de María debió de haber sido normal, como el de toda muchacha.

Finalmente, que Jesús nació de la Virgen María como un rayo de sol que atraviesa un cristal, sin tocarlo ni romperlo, es una idea tomada de los apócrifos, extraña a los evangelios auténticos.

Conocer lo que enseñan los evangelios apócrifos ayuda a valorar mejor los evangelios oficiales, y a distinguir lo que realmente enseñan éstos, de lo que entró por la puerta falsa en la fe de la gente.

Ariel Álvarez Valdés - Revista On - line San Pablo

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Un golpe al orgullo


Es lo que he recibido en estos días...
Resulta que, por problemas de salud, me tuve que poner a dieta y, como consecuencia he bajado más de 13 kilos...
Resultado obvio, es que la ropa, ahora, me queda enorme y por eso me fuí a comprar un jean nuevo...

Ahora bien. Antes yo usaba el talle 36... Entonces mi señora me compró unos talla 32 que, por supuesto no me entraron de ninguna manera...
Los cambié por unos 34 (el talle inmediato inferior al que usaba) pero, tampoco me entraron...
Resulta que las fábricas redujeron 2 talles todas las prendas

A mi sólo me causa gracia pero pienso es ese universo de chicas que se desesperan por la silueta perfecta y, después de matarse de hambre se encuentran que, cuando van a comprar ropa son 2 talles más grandes que antes!!!!!
Así no se puede. Después nos asombramos de la bulimia y la anorexia....

   viernes, septiembre 12, 2003

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¿Por qué?


Durante todo el día de ayer me atormenté con el recuerdo de la barbarie del 11 de Setiembre...
Me duele ver cómo los hombre seguimos sin entender nada. Pero, una idea, fue la que más ruido hizo en mi cabeza durante la jornada...
¿Por qué los medios de comunicación nacionales e internacionales no hicieron lo mismo el 6 de Agosto cuando se cumplió un nuevo aniversario (58º) de la barbarie Norte Americana sobre Hiroshima?

¿Acaso es todo un gran montage para ser vistos como los agredidos, olvidando los tantos capítulos de la historia donde fueron los agresores?

¿Qué nos dice Jesús al respecto?

Bueno basta con leer, por ejemplo, el capítulo 5 del Evangelio de Mateo; o el 6º de Lucas (u otros tantos...)
Es en textos como este donde uno ve que los hombres todavía seguimos sin entender nada.

Nota:
Quiero que quede claro que repudio TODA forma de violencia

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Sacerdote exorcista lanza sitio web sobre exorcismo en español


MADRID, 11 Set. 03 (ACI).-El Padre José Antonio Fortea, teólogo especializado en demonología de la diócesis de Alcalá (España), junto a un equipo de trabajo, lanzó el primer sitio web en español especializado en posesión y exorcismo.

El Padre Fortea explicó que el objetivo del sitio http://padrefortea.en.eresmas.com - dirigida especialmente a sacerdotes y psiquiatras-, “no es lograr un gran número de visitas, sino que el que busque información especializada y segura sobre el tema pueda encontrarla”.

El sacerdote señaló que “al crear esta página hemos pensado que no todos los sacerdotes pueden estar especializados en el tema de la posesión, pero sí que todos pueden conocer una dirección a la que dirigirse si alguna vez les surge en su parroquia un problema o una consulta que no saben cóm! o resolver”.

“Además de ser un servicio a las parroquias, servirá también a los psiquiatras para tener un punto de encuentro en el que compartir información y casos que tengan que ver con este campo”, agregó.

Más información en:

http://www.aciprensa.com/controversias/exorcismo/exorcismo2.htm

http://www.aciprensa.com/controversias/exorcismo/exorcismo1.htm

http://www.aciprensa.com/notic2002/octubre/notic1660.htm

   jueves, septiembre 11, 2003

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Profundizando en el Evangelio del Domingo pasado


Acerca de lo que publiqué el Domingo Hernán hace un gran trabajo de explicación, empezando acá para profundizar en este artículo.
Ambos trabajos merecen ser leidos. En lo personal, no había enfocado en esa dirección la cual voy a ver si puedo enriquecer algo, sino que, simplemente, había querido hacer incapié simplemente en esto:
Jesús cura a un sordo diciendo «Effatá», que quiere decir: «¡Abrete!» ...

¿Cuántas veces somos nosotros los sordos, que escuchamos su mensaje sin oirlo?
¿Cuántas veces repetimos acciones (la señal de la cruz) u oraciones (Padre Nuestro) sin realmente abrir nuestro corazón para vivirlas?

   martes, septiembre 09, 2003

La Santa Misa

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Para saber aprovechar los grandes frutos espirituales que se nos dan a través de la Celebración Eucarística, hay que conocerla, entender sus gestos y símbolos y participar en ella con reverencia.

En esta página pueden encontrar todo lo necesario para entender mejor la Misa y poder vivirla a plenitud.

   lunes, septiembre 08, 2003

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Llega por mail


AGUANTA UN POCO MÁS

Se cuenta que en Inglaterra había una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Al entrar en una de ellas se quedaron prendados de una hermosa tacita.
"?Me permite ver esa taza?" preguntó la señora, "?nunca he visto nada tan fino!"

En las manos de la señora, la taza comenzó a contar su historia:
"Usted debe saber que yo no siempre he sido la taza que usted está sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era solo un poco de barro. Pero un artesano me tomó entre sus manos y me fue dando forma. Llegó el momento en que me desesperé y le grité: "?Por favor..ya déjeme en paz...!" Pero mi amo sólo me sonrió y me dijo: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo"
Después me puso en un horno. ?Nunca había sentido tanto calor!.... toqué a la puerta del horno y a través de la ventanilla pude leer los labios de mi amo que me decían: ..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Cuando al fin abrió la puerta, mi artesano me puso en un estante. Pero, apenas me había refrescado, me comenzó a raspar, a lijar. No se cómo no acabó conmigo. Me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo. Por último me aplicó meticulosamente varias pinturas...Sentía que me ahogaba... "Por favor déjame en paz", le gritaba a mi artesano; pero él sólo me decía:..."Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Al fin, cuando pensé que había terminado aquello, me metió en otro horno, mucho más caliente que el primero. Ahora si pensé que terminaba con mi vida. Le rogué y le imploré a mi artesano que me respetara, que me sacara, que si se había vuelto loco. Grité, lloré; pero mi artesano sólo me decía: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Me pregunté entonces si había esperanza... si lograría sobrevivir aquellos tratos y abandonos. Pero por alguna razón aguanté todo aquello. Fue entonces que se abrió la puerta y mi artesano me tomó cariñosamente y me llevó a un lugar muy diferente. Era precioso. Allí todas las tazas eran maravillosas, verdaderas obras de arte, resplandecían como solo ocurre en los sueños. No pasó mucho tiempo cuando descubrí que estaba en una fina tienda y ante mi había un espejo. Una de esas maravillas era yo. ?No podía creerlo! ?Esa no podía ser yo!
Mi artesano entonces me dijo: "Yo se que sufriste al ser moldeada por mis manos, mira tu hermosa figura. Se que pasaste terribles calores, pero ahora observa tu sólida consistencia, se que sufriste con las raspadas y pulidas, pero mira ahora la finura de tu presencia... y la pintura te provocaba nausea, pero contempla ahora tu hermosura.. y, ?si te hubiera dejado como estabas?
¡"Ahora eres una obra terminada! ?lo que imaginé cuando te comencé a formar!".

Querido hermano que lees. Usted es una tacita en las manos del mejor alfarero: Dios. Confíate en Sus amorosas manos aunque muchas veces no comprendas por qué permite tu sufrimiento.
AGUANTA UN POCO MAS Y SERÁS EL HIJO/A QUE EL SOÑÓ PARA TODA LA ETERNIDAD...

Como la arcilla del alfarero está en su mano, - y todos sus caminos en su voluntad -, así los hombres en la mano de su Hacedor.
Eclesiástico 33:13

-Desconocemos el autor. Traducido y adaptado por el Padre Jordi Rivero

Envió:Vanessa, MHJ - Amigos de Mercabá

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Hoy celebramos


Natividad de la Santísima Virgen María

La Iglesia nos invita hoy a celebrar el nacimiento de la Virgen María, con estas palabras: "Celebremos con jubilo el nacimiento de la Sma. Virgen María,
de la cual nació Cristo, nuestro Dios y Salvador".

No hay, en efecto, mejor manera de festejar a María que postrarse ante su Hijo.
Y la razón de ello es que el Hijo de María, sin dejar de ser Verdadero Hombre, es a la vez, el Hijo del Eterno Padre, y por tanto, Dios de Dios, Luz de Luz. Los que no contemplan así al Hijo de María, no pueden captar los tesoros de gracia y de amor que se encierran en esta fiesta mariana.

El nacimiento de María anuncia al mundo la dicha de la llegada del Redentor de todos y cada uno de nosotros. Pues así como el sol no sólo ilumina toda la tierra, sino también a cada uno de sus moradores, así la luz de la redención se anticipa a iluminar a la Virgen, que nació para hacer reverberar sobre el mundo las bendiciones de su redención anticipada, en cuanto "Madre del Redentor" e Intercesora y Medianera de todas las gracias.

¡Qué atmósfera tan sobrenatural de paz y de luz, de gracia y bendición envuelve esta gloriosa festividad del nacimiento de María! Realmente Ella es para los hijos e hijas de Adán, la Aurora de nuestra redención y de nuestra elevación al plano sobrenatural. La alegría se desborda en el alma cristiana que vislumbra, a través de la fe, la gloria del Señor en el nacimiento de la Virgen, y los beneficios innumerables que recibimos sin cesar de la Virgen Madre de Dios.

¿Cómo nos habríamos comportado, si hubiésemos podido escoger la madre nuestra?
Pienso que hubiésemos elegido a la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Cristo: siendo Omnipotente, Sapientísimo y el mismo Amor, su poder realizó todo su querer. Los teólogos han formulado con frecuencia un argumento semejante. Dicen: convenía, Dios podía hacerlo, luego lo hizo. Es la explicación más clara de por qué el Señor concedió a su Madre, desde el primer instante de su inmaculada concepción, todos los privilegios. (Beato Josemaría Escrivá)

Cantemos pues con la Iglesia: "Celebremos con alegría la natividad de la Bienaventurada Virgen María, para que ella interceda por nosotros ante
Jesucristo, el Señor".

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Acá estoy


Con bastante trabajo y, como ven, haciendo cambios en la página...

   domingo, septiembre 07, 2003

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Jesús te dice:


Effatá

Mc. 7,34

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