jueves, abril 28, 2005

Pedimos una oración

Diego es un joven de mi parroquia, de unos 27 años...
Aquellos que son de la zona, tal vez lo conozcan por su interpretación de Jesús en el último Via Crusis viviente...

El jueves pasado fue a la guardia médica ya que se sentía engripado desde hacía algunos días.
Mientras lo atendían sufrió una crisis en el sistema nervioso provocada por el Síndrome de Guillain-Barré (les recomiendo seguir el vínculo para conocer más)
Hoy se encuentra (y estarápor 1 mes al menos) en una sala de Terapia Intensiva; recibiendo alimentación por medio de una sonda y casi no habla porque se le dificulta mucho la respiración...

Les ruego nos unamos en una oración para que pueda recuperarse pronto y por completo...

Gracias,
Alejandro

miércoles, abril 20, 2005

Una gran alegría se sierne sobre la Tierra

Queridos amigos: una gran alegría se cierne sobre la tierra y es la proclamación de un nuevo sucesor de Pedro para que conduzca la Barca en las agitadas aguas actuales (siempre fueron agitadas).

Su nombre "Benedicto", latín de "bendito" trae un fresco aire con recuerdo de agua bendita que el Espíritu Santo en la voz de los cardenales nos ha querido regalar.

Habrá muchas especulaciones:
  1. Para los fatalistas no se cumplió la predicción (ciertamente racista) de los videntes de otros siglos que el Papa sería negro y vendría el fin del mundo. Este es bien rubiecito, venido del sur de Alemania. Los mismos videntes han anunciado este final varias veces pero le fallan las cuentas.
  2. Para los liberales es un "conserva" rígido alemán estructurado, fiel a sus orígenes.
  3. Para los "conserva" es demasiado agradable, casi un latino.

El problema para estos ideólogos es que Dios justamente no sigue ideologías sino corazones.
Le pido a la humanidad entera que por favor no categorice una vez más las obras de Dios con los pobres criterios humanos.

Una gran alegría se cierne sobre la tierra, es el Señor Resucitado que llega para colmarnos de su salvación en cada instante de nuestras vidas, también con esto de reafirmar su elección de Pedro.

Envió: Ignacio Leonetti

Benedicto XVI: Un papa de comunión y colegialidad


CIUDAD DEL VATICANO, 20 ABR 2005 (VIS).-Ofrecemos a continuación el texto del primer mensaje del Papa Benedicto XVI, que leyó en latín al final de la concelebración eucarística presidida esta mañana en la Capilla Sixtina con los miembros del colegio cardenalicio. El cardenal Joseph Ratzinger fue elegido ayer por la tarde 264 sucesor de San Pedro.

"¡Gracias y paz en abundancia para vosotros! En mi alma conviven en estas horas dos sentimientos contrastantes. Por una parte, un sentido de inadecuación y de turbación humana por la responsabilidad que me han confiado ayer de cara a la Iglesia universal, como sucesor del apóstol Pedro en esta sede de Roma. Por otra parte, siento viva en mí una gratitud profunda a Dios que, como nos hace cantar la liturgia, no abandona su rebaño, sino que lo conduce a través de los tiempos bajo la guía de aquellos que El mismo ha elegido vicarios de su Hijo y ha constituido pastores.

Queridísimos, este agradecimiento íntimo por un don de la misericordia divina prevalece en mi corazón a pesar de todo. Y considero este hecho una gracia especial que me ha concedido mi venerado predecesor Juan Pablo II. Me parece sentir su mano fuerte que estrecha la mía, me parece ver sus ojos sonrientes y escuchar sus palabras, dirigidas, en este momento,particularmente a mí: "¡No tengas miedo!".

La muerte del Santo Padre Juan Pablo II y los días siguientes, han sido para la Iglesia y para el mundo entero un tiempo extraordinario de gracia. El gran dolor por su desaparición y el sentido de vacío que ha dejado en todos se han templado con la acción de Cristo resucitado, que se ha manifestado durante largos días en la oleada coral de fe, de amor y de solidaridad espiritual, culminada en sus exequias solemnes.

Podemos decirlo: los funerales de Juan Pablo II han sido una experiencia verdaderamente extraordinaria en la que se ha percibido de alguna forma la potencia de Dios que, a través de su Iglesia, quiere formar con todos los pueblos una gran familia, mediante la fuerza unificadora de la Verdad y del Amor. En la hora de la muerte, conformado con su Maestro y Señor, Juan Pablo II coronó su largo y fecundo pontificado, confirmando en la fe al pueblo cristiano, reuniéndolo en torno a sí y haciendo sentirse más unida a la entera familia humana. ¿Cómo no sentirse sostenidos por este testimonio? ¿Cómo no advertir el aliento que procede de este acontecimiento de gracia?

Sorprendiendo toda previsión mía, la Providencia divina, a través del voto de los venerados padres cardenales, me ha llamado a suceder a este gran Papa. Vuelvo a pensar en estas horas en lo que sucedió en la región de Cesarea de Filipo hace dos mil años. Me parece escuchar las palabras de Pedro:"Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" y la solemne afirmación del Señor: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (...) Te daré las llaves del reino de los cielos".

¡Tu eres Cristo! ¡Tu eres Pedro! Me parece revivir la misma escena evangélica; yo, sucesor de Pedro, repito con trepidación las palabras trepidantes del pescador de Galilea y vuelvo a escuchar con emoción íntima la consoladora promesa del divino Maestro. Si es enorme el peso de la responsabilidad que cae sobre mis pobres hombros, es ciertamente desmesurada la potencia divina sobre la que puedo contar: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Al elegirme como obispo de Roma, el Señor me ha querido vicario suyo, me ha querido "piedra" en la que todos puedan apoyarse con seguridad. A El pido que supla a la pobreza de mis fuerzas, para que sea valiente y fiel
pastor de su rebaño, siempre dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo.

Me dispongo a emprender este ministerio peculiar, el ministerio "petrino" al servicio de la Iglesia universal, con humilde abandono en las manos de la Providencia de Dios. Es a Cristo en primer lugar a quien renuevo mi adhesión total y confiada: "In Te, Domine, speravi; non confundar in aeternum!".

A vosotros, señores cardenales, con ánimo grato por la confianza que me habéis demostrado, os pido que me sostengáis con la oración y con la colaboración, constante, sapiente y activa. Pido también a todos los hermanos en el episcopado que estén a mi lado con la oración y con el consejo, para que pueda ser verdaderamente el "Servus Servorum Dei". Como Pedro y los otros apóstoles constituyeron por voluntad del Señor un único colegio apostólico, del mismo modo el sucesor de Pedro y los obispos, sucesores de los apóstoles -el Concilio lo ha reafirmado con fuerza- deben estar estrechamente unidos entre ellos. Esta comunión colegial, si bien en la diversidad de roles y de funciones del romano pontífice y de los obispos, está al servicio de la Iglesia y de la unidad de la fe, de la que depende de manera notable la eficacia de la acción evangelizadora en el mundo contemporáneo. Por lo tanto, sobre este sendero en que han avanzado mis venerados predecesores, quiero proseguir preocupado únicamente de proclamar al mundo entero la presencia viva de Cristo.

Frente a mí está, en particular, el testimonio de Juan Pablo II. El deja una Iglesia más valiente, más libre, más joven. Una Iglesia que, según su enseñanza y su ejemplo, mira con serenidad al pasado y no tiene miedo del futuro. Con el Gran Jubileo se ha introducido en el nuevo milenio, llevando en las manos el Evangelio, aplicado al mundo actual a través de la autorizada re-lectura del Concilio Vaticano II. Justamente el Papa Juan Pablo II indicó ese concilio como "brújula" con la que orientarse en el vasto océano del tercer milenio. También en su testamento espiritual escribía: "Estoy convencido de que las nuevas generaciones podrán servirse todavía durante muchotiempo de las riquezas proporcionadas por este Concilio del siglo XX".

Por lo tanto, yo también, cuando me preparo al servicio que es propio del sucesor de Pedro, quiero reafirmar con fuerza la voluntad decidida de proseguir en el compromiso de realización del Concilio Vaticano II,siguiendo a mis predecesores y en continuidad fiel con la tradición bimilenaria de la Iglesia. Este año cae el 40 aniversario de la conclusión de la asamblea conciliar (8 de diciembre de 1965). Con el pasar de los años los documentos conciliares no han perdido actualidad; por el contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes en relación con las nuevas instancias de la Iglesia y de la sociedad actual globalizada.

De manera muy significativa, mi pontificado inicia mientras la Iglesia vive el año especial dedicado a la Eucaristía. ¿Cómo no ver en esta coincidencia providencial un elemento que debe caracterizar el ministerio al que estoy llamado? La Eucaristía, corazón de la vida cristiana y fuente de la misión evangelizadora de la Iglesia, no puede dejar de constituir el centro permanente y la fuente del servicio petrino que me ha sido confiado.

La Eucaristía hace presente constantemente a Cristo resucitado, que sigue entregándose a nosotros, llamándonos a participar en la mesa de su Cuerpo y su Sangre. De la comunión plena con El, brota cada uno de los elementos de la vida de la Iglesia, en primer lugar la comunión entre todos los fieles, el compromiso de anuncio y testimonio del Evangelio, el ardor de la caridad hacia todos, especialmente hacia los pobres y los pequeños.

En este año, por lo tanto, se tendrá que celebrar con relieve particular la solemnidad del Corpus Christi. La Eucaristía constituirá el centro de la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia y en octubre, de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema será: "La Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y la misión de la Iglesia".

Pido a todos que intensifiquen en los próximos meses el amor y la devoción a Jesús Eucaristía y que expresen con valentía y claridad la fe en la esperanza real del Señor, sobre todo mediante la solemnidad y la dignidad de las celebraciones.

Lo pido de modo especial a los sacerdotes, en los que pienso en este momento con gran afecto. El sacerdocio ministerial nació en el Cenáculo, junto con la Eucaristía, como tantas veces subrayó mi venerado predecesor Juan Pablo II. "La existencia sacerdotal ha de tener, por un título especial, 'forma eucarística', escribió en su última carta para el Jueves Santo. A este fin contribuye sobre todo la devota celebración cotidiana de la Santa Misa, centro de la vida y de la misión del cada sacerdote.

Alimentados y sostenidos por la Eucaristía, los católicos no pueden dejar de sentirse estimulados a tender a aquella plena unidad que Cristo deseó ardientemente en el Cenáculo. El Sucesor de Pedro sabe que tiene que hacerse cargo de modo muy particular de este supremo deseo del Maestro divino. A El se le ha confiado la tarea de confirmar a los hermanos.

Plenamente consciente, por tanto, al inicio de su ministerio en la Iglesia de Roma que Pedro ha regado con su sangre, su actual sucesor asume como compromiso prioritario trabajar sin ahorrar energías en la reconstitución de la unidad plena y visible de todos los seguidores de Cristo. Esta es su ambición, este es su acuciante deber. Es consciente de que para ello no bastan las manifestaciones de buenos sentimientos. Son precisos gestos concretos que entren en los ánimos y remuevan las conciencias, llevando a cada uno a aquella conversión interior que es el presupuesto de todo progreso en el camino del ecumenismo.

El diálogo teológico es necesario. También es indispensable profundizar en la motivaciones históricas de decisiones tomadas en el pasado. Pero lo que más urge es aquella "purificación de la memoria", tantas veces evocada por Juan Pablo II, que únicamente puede preparar los ánimos a acoger la plena verdad de Cristo. Cada uno debe presentarse ante Dios, Juez supremo de todo ser vivo, consciente del deber de rendirle cuentas un día de lo que ha hecho o no ha hecho por el gran bien de la unidad plena y visible de todos sus discípulos.

El actual Sucesor de Pedro se deja interpelar en primera persona por esta pregunta y está dispuesto a hacer todo lo posible para promover la fundamental causa del ecumenismo. Siguiendo a sus predecesores, está plenamente determinado a cultivar todas las iniciativas que puedan ser oportunas para promover los contactos y el entendimiento con los representantes de las diversas iglesias y comunidades eclesiales. A ellos, envía también en esta ocasión, el saludo más cordial en Cristo, único Señor de todos.

Vuelvo con la memoria en este momento a la inolvidable experiencia que hemos vivido todos con ocasión de la muerte y del funeral por el llorado Juan Pablo II. Junto a sus restos mortales, colocados en la tierra, se recogieron los jefes de las naciones, personas de todas las clases sociales, y especialmente jóvenes, en un inolvidable abrazo de afecto y admiración. El mundo entero clavó su mirada en él con confianza. A muchos les pareció que aquella intensa participación, amplificada hasta los confines del planeta por los medios de comunicación social, fuese como una petición común de ayuda dirigida al Papa por parte de la humanidad, que turbada por incertidumbres y temores, se interroga sobre su futuro.

La Iglesia de hoy debe reavivar en sí misma la conciencia de la tarea de volver a proponer al mundo la voz de Aquel que ha dicho: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Al emprender su ministerio, el nuevo Papa sabe que su deber es hacer que resplandezca ante los hombres y mujeres de hoy la luz de Cristo: no la propia luz, sino la de Cristo.

Con esta conciencia me dirijo a todos, también a aquellos que siguen otras religiones o que simplemente buscan una respuesta a las preguntas fundamentales de la existencia y todavía no la han encontrado. Me dirijo a todos con sencillez y afecto, para asegurar que la Iglesia quiere seguir manteniendo con ellos un diálogo abierto y sincero, la búsqueda del verdadero bien del ser humano y de la sociedad.

Invoco de Dios la unidad y la paz para la familia humana y declaro la disponibilidad de todos los católicos a cooperar en un auténtico desarrollo social, respetuoso de la dignidad de todos los seres humanos.

No ahorraré esfuerzos y sacrificio para proseguir el prometedor diálogo iniciado por mis venerados predecesores, con las diversas civilizaciones, para que de la comprensión recíproca nazcan las condiciones para un futuro mejor para todos.

Pienso en particular en los jóvenes. A ellos, interlocutores privilegiados del Papa Juan Pablo II, dirijo mi afectuoso abrazo en espera -si Dios quiere-, de encontrarles en Colonia, con motivo de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Queridos jóvenes, futuro y esperanza de la Iglesia y de la humanidad, seguiré dialogando y escuchando vuestras esperanzas para ayudaros a encontrar cada vez con mayor profundidad a Cristo viviente, el eternamente joven.

Mane nobiscum, Domine! ¡Señor, quédate con nosotros! Esta invocación, que es el tema dominante de la carta apostólica de Juan Pablo II para el Año de la Eucaristía, es la oración que brota de modo espontáneo de mi corazón, mientras me dispongo a iniciar el ministerio al que me ha llamado Cristo. Como Pedro, también yo renuevo a Dios mi promesa de fidelidad incondicional. Quiero servir solo a El, dedicándome totalmente al servicio de su Iglesia.

Invoco la materna intercesión de María Santísima para que sostenga esta promesa. En sus manos pongo el presente y el futuro de mi persona y de la Iglesia. Que intercedan también los santos apóstoles Pedro y Pablo y todos los santos.

Con estos sentimientos imparto a vosotros, venerados hermanos cardenales, a quienes participan en este rito y a cuantos lo siguen mediante la radio y la televisión una especial y afectuosa bendición".

martes, abril 19, 2005

Habemus Papam!!!!!!!!!!!!!!!!!!

BENEDICTO XVI

Habemus Papam!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Habemus Papam!!!!!!!!!!!!!!!!!!

viernes, abril 15, 2005

Una visión espiritual de los problemas de la Iglesia y de la elección del Papa

Dirigida a los cardenales por el predicador de la Casa Pontificia

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 14 abril 2005 (ZENIT.org).- Los intercambios de puntos de vista sobre la Iglesia y el mundo que mantienen en estos días los cardenales para preparar el cónclave fueron interrumpidos este jueves por un espacio dedicado a la meditación.

El encargado de guiar las reflexiones sobre «los problemas de la Iglesia y la elección iluminada del nuevo Pontífice» fue el padre Raniero Cantalamessa, O.F.M.Cap., predicador de la Casa Pontificia.

En la constitución apostólica «Universi Dominici Gregis» (n. 13) de 1996, Juan Pablo II establecía que en las congregaciones generales que celebran los cardenales antes del cónclave se confiara esta tarea «a dos eclesiásticos de clara doctrina, sabiduría y autoridad moral».

La próxima meditación será dirigida el lunes, 18 de abril, día de inicio del cónclave, en la Capilla Sixtina, por el cardenal Tomas Spidlik, S.I., no elector, nacido en Moravia (República Checa), el 17 de diciembre de 1919.

Predicador de los ejercicios espirituales a Juan Pablo II en 1995, el Papa apreciaba mucho su espiritualidad, profundamente inspirada por el cristianismo oriental.

Después de la meditación dirigida por el padre Cantalamessa, «los cardenales han podido dedicar tiempo al silencio y a la oración», según confirmó un comunicado de prensa publicado por Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede.

En la congregación general de la mañana de este miércoles, la décima tras la muerte del Papa, participaron 142 cardenales (electores y no electores).

Durante el encuentro los cardenales nombraron por sorteo a los tres nuevos purpurados asistentes, que con el camarlengo, el cardenal Eduardo Martínez Somalo, conforman la congregación particular durante tres días.

Se trata de una indicación que presenta el número 7 de la «Universi Dominici Gregis» en el que se aclara que «durante el período de la elección las cuestiones de mayor importancia, si es necesario, serán tratadas por la asamblea de los cardenales electores, mientras que los asuntos ordinarios seguirán siendo tratados por la congregación particular de los cardenales».

Se trata de los cardenales Giovanni Battista Re, hasta el fallecimiento del Papa prefecto de la Congregación para los Obispos, del orden de los obispos; Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, del orden de los presbíteros; y Crescenzio Sepe, hasta la ahora prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, del orden de los diáconos.

Navarro-Valls también reveló que este jueves se sortearon las habitaciones que ocuparán los cardenales en la Casa de Santa Marta, la residencia de los cardenales electores durante el cónclave, dentro de los muros vaticanos.

En el cónclave está previsto que participen 115 cardenales y esta moderna residencia cuenta con 106 suites, 22 habitaciones individuales, y 1 apartamento.

A continuación, «los cardenales intercambiaron ideas sobre la situación de la Iglesia y del mundo», afirmó por último Navarro-Valls.

Los debates que tienen lugar en estas congregaciones no están trascendiendo ante la opinión pública. Antes de entrar en las congregaciones, cada uno de los cardenales ha jurado «mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa quede algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice, o que por su naturaleza, durante la vacante de la Sede Apostólica, requiera el mismo secreto».

Dado que por unanimidad los cardenales decidieron dejar de ofrecer entrevistas el sábado pasado, las informaciones sobre los votos que ya en estos momentos podrían recibir cardenales para ser elegidos Papas al inicio del cónclave, publicadas en los últimos días en la prensa, se basan fundamentalmente en conjeturas periodísticas.

miércoles, abril 13, 2005

Aprender a rezar como el Papa

Me preguntan cómo reza el Papa. Se los agradezco. Quizá convenga iniciar la contestación con lo que san Pablo escribe en la Carta a los Romanos. El apóstol entra directamente cuando dice: "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque ni siquiera sabemos qué nos conviene pedir, pero el Espíritu mismo intercede con insistencia por nosotros, con gemidos inefables» (8,26).

¿Qué es la oración? Comúnmente se considera una conversación. En una conversación hay siempre un "yo» y un "tú». En este caso un Tú con la T mayúscula. La experiencia de la oración enseña que si inicialmente el "yo» parece el elemento más importante, uno se da cuenta luego de que en realidad las cosas son de otro modo.

Más importante es el Tú, porque nuestra oración parte de la iniciativa de Dios. San Pablo en la Carta a los Romanos enseña exactamente esto. Según el apóstol, la oración refleja toda la realidad creada, tiene en cierto sentido una función cósmica.

El hombre es sacerdote de toda la creación, habla en nombre de ella, pero en cuanto guiado por el Espíritu. Se debería meditar detenidamente sobre este pasaje de la Carta a los Romanos para entrar en el profundo centro de lo que es la oración. Leamos: "La creación misma espera con impaciencia la revelación de los hijos de Dios; pues fue sometida a la caducidad -no por su voluntad, sino por el querer de aquel que la ha sometido-, y fomenta la esperanza de ser también ella liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios.


En la oración, pues, el verdadero protagonista es Dios. El protagonista es Cristo, que constantemente libera la criatura de la esclavitud de la corrupción y la conduce hacia la libertad, para la gloria de los hijos de Dios.

Protagonista es el Espfiritu Santo, que "viene en ayuda de nuestra debilidad». Nosotros empezamos a rezar con la impresión de que es una iniciativa nuestra; en cambio, es siempre una iniciativa de Dios en nosotros. Es exactamente así, como escribe san Pablo. Esta iniciativa nos reintegra en nuestra verdadera humanidad, nos reintegra en nuestra especial dignidad. Sí, nos introduce en la superior dignidad de los hijos de Dios, hijos de Dios que son lo que toda la creación espera.

Se puede y se debe rezar de varios modos, como la Biblia nos enseña con abundantes ejemplos. El Libro de los Salmos es insustituible.
  • Hay que rezar con "gemidos inefables" para entrar en el ritmo de las súplicas del Espíritu mismo.


  • Hay que implorar para obtener el perdón, integrándose en el profundo grito de Cristo Redentor (cfr. Hebreos 5,7).


  • Y a través de todo esto hay que proclamar la gloria. La oración siempre es un opus gloriae (obra, trabajo de gloria).

El hombre es sacerdote de la creación. Cristo ha confirmado para él una vocación y dignidad tales. La criatura realiza su opus gloriae por el mero hecho de ser lo que es, y por medio del esfuerzo de llegar a ser lo que debe ser.

También la ciencia y la técnica sirven en cierto modo al mismo fin. Sin embargo, en cuanto obras del hombre, pueden desviarse de este fin. Ese riesgo está particularmente presente en nuestra civilización que, por eso, encuentra tan difícil ser la civilización de la vida y del amor. Falta en ella el opus gloriae, que es el destino fundamental de toda criatura, y sobre todo del hombre, el cual ha sido creado para llegar a ser, en Cristo, sacerdote, profeta y rey de toda terrena criatura.

Sobre la oración se ha escrito muchísimo y, aún más, se ha experimentado en la historia del género humano, de modo especial en la historia de Israel y en la del cristianismo. El hombre alcanza la plenitud de la oración no cuando se expresa principalmente a sí mismo, sino cuando permite que en ella se haga más plenamente presente el propio Dios. Lo testimonia la historia de la oración mística en Oriente y en Occidente: san Francisco de Asís, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, san Ignacio de Loyola y, en Oriente, por ejemplo, san Serafín de Sarov y muchos otros.

Fuente: Cruzando el Umbral de la Esperanza - Catholic.net
Autor: SS Juan Pablo II

martes, abril 12, 2005

Vaticano revela las sorprendentes cifras de las exequias de Juan Pablo II

VATICANO, 12 Abr. 05 (ACI).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el día de hoy algunas cifras y datos estadísticos sobre los medios de comunicación, la afluencia de peregrinos y la acogida a ellos ofrecida, desde el momento del tránsito del Santo Padre Juan Pablo II hasta el día de las Exequias.

Sobre los medios de comunicación
  • Más de 6 mil han sido las acreditaciones expedidas hasta el día de hoy por la Sala de Prensa de la Santa Sede y por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales a periodistas, fotógrafos y operadores de radio y televisión.

  • La Sala de Prensa ha abierto desde el 1 de abril una nueva oficina de acreditación y un centro de servicios. El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales ha abierto un Centro de Distribución.

  • 137 redes televisivas de 81 países de los cinco continentes han informado al Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales haber transmitido los funerales.

  • Radio Vaticana ha transmitido en directo las exequias en 7 idiomas diversos y varios cientos de estaciones se han conectado a ésta en Europa y América.

  • La página web de la Santa Sede ha recibido 1 millón 300 mil visitantes durante las exequias papales, con un punto máximo de 54 mil conexiones simultáneas, ocupando una banda de 9 gigabites por segundo.


Sobre las exequias de Juan Pablo II
  • Concelebraron 157 Cardenales.

  • 700 Arzobispos y Obispos estuvieron presentes.

  • Participaron 3 mil prelados y sacerdotes. 300 fueron los que distribuyeron la Comunión.

  • 159 delegaciones extranjeras.

  • 10 soberanos.

  • 59 jefes de estado.

  • 3 príncipes herederos.

  • 17 jefes de gobierno.

  • 8 vice jefes de estado.

  • 6 vice primer ministros.

  • 4 presidentes de parlamento.

  • 12 ministros del exterior.

  • 14 ministros.

  • 24 embajadores.

  • 10 entre presidentes, directores generales, secretarios generales y presidentes de organizaciones internacionales.

  • 23 delegaciones de iglesias Ortodoxas y Ortodoxas Orientales.

  • 8 iglesias y comuniones eclesiales de Occidente.

  • 3 organizaciones cristianas internacionales.

  • 17 delegaciones de religiones no cristianas y organizaciones para el diálogo interreligioso.

  • Delegaciones y exponentes del judaísmo.


Datos del departamento de la Protección Civil Italiana

Fieles

  • Más de 3 millones de peregrinos confluyeron en Roma.

  • 21 mil personas por hora entraban en la Basílica Vaticana.

  • 350 personas por minuto.

  • 13 horas el tiempo medio de espera para el ingreso.

  • 24 horas el tiempo de espera máxima.

  • 5 km el largo máximo de la fila.

  • 500 mil fieles en Plaza San Pedro y en la Vía de la Conciliación el día del funeral.

  • 600 mil participantes en las zonas donde se dispusieron pantallas gigantes.

  • 400 discapacitados sobre el sagrado.


Personal
  • 8 mil voluntarios: mil 300 en Tor Vergara; mil 500 en San Pedro; 450 en las estaciones ferroviarias y los otros lugares donde se dispusieron pantallas gigantes; 2 mil boy scouts; 11 mil 900 agentes de seguridad: 530 en las fronteras y 8 mil 963 en Roma (4 mil 500 dedicados al orden público; mil 640 a la protección de alrededor de mil 800 personalidades; mil 763 especialistas; 2 mil 400 ubicados en las otras provincias).

  • Mil bomberos.

  • 6 helicópteros.

  • 400 soldados.

  • 2 mil 700 vigías urbanos de Roma.

  • 7 mil miembros de Ferrovías del Estado.

  • 4 disaster managers.

  • 3 mil 500 operadores ecológicos.

  • Mil 500 choferes de bus.


Medios de transporte
  • Mil trenes especiales además de los ordinarios.

  • 8 mil viajeros de y hacia Roma.

  • 6 trenes de y hacia Polonia con 5 mil polacos a bordo en total.

  • 800 mil personas transportadas en total por lo trenes.

  • 5 mil 200 pullman.

  • Mil 800 buses de Roma.

  • 100 pullman puestos a disposición de las fuerzas armadas.

  • 29 pantallas gigantes en Roma.

  • 3 millones de botellas de agua distribuidas gratuitamente.

  • 3 mil 600 baños químicos.


Intervenciones sanitarias
  • 4 mil intervenciones sanitarias.

  • 21 puestos médicos.

  • 100 ambulancias sin contar las romanas.


Alojamiento
  • En Tor Vergata: Mil 150 carpas para un total de 8 mil puestos; 8 cocinas de campo; 400 fuentes de agua; 2 camiones cisternas.

  • 5 mil puestos en la feria de Roma.

  • Mil puestos en Ferrovie Ippolito Nievo.


La contribución de Roma
  • 20 mil personas entre dependientes comunales, dependientes de las haciendas públicas comunales y voluntarios en colaboración con la Comunidad de Roma.

  • El transporte público llevó un millón 100 mil pasajeros de más cada día.

  • El Metro transportó alrededor de 290 mil pasajeros de más cada día. Es decir casi 120 mil personas diariamente.

  • 2 millones de viajes extras durante la semana.

  • 3 mil 500 han sido los paneles distribuidos en toda la ciudad con el escrito: “Gracias. Roma llora y saluda a su Papa”.

  • El call center ha respondido a 20 mil llamadas al día.

Cardenales firman carta para pronta canonización de Juan Pablo II

MILÁN, 12 Abr. 05 (ACI).-Un significativo número de cardenales de los reunidos estos días en Roma, firmó una carta que será presentada al nuevo Pontífice, con la petición de que Juan Pablo II sea canonizado prontamente, informó el diario “Corriere della Sera".

Según el medio italiano, la carta fue firmada por muchos de los cardenales reunidos, aunque no por todos, y en ella se pide al próximo Pontífice que se aceleren los tiempos para proclamar santo a Juan Pablo II, en respuesta a la petición pública hecha por los fieles durante los funerales del pasado viernes, al grito de “Santo, ya”. No se conocen los nombres de los firmantes, según el diario.

El Cardenal Camarlengo, Eduardo Martínez Somalo, entregó posteriormente la carta al decano de los cardenales, el alemán Joseph Ratzinger, quien se la hará llegar al nuevo Papa.

Si bien el diario milanés apunta que es casi imposible que el nuevo Papa facilite la inmediata canonización del fallecido Pontífice –dado que es necesario un proceso normal de documentación y de verificación de milagros– podría procederse como ya hizo el propio Juan Pablo II con la Madre Teresa de Calcuta, quien autorizó el inicio de la investigación antes de los cinco años que se espera en estos casos, después de la muerte de la persona a quien se desea beatificar.

lunes, abril 11, 2005

Juan Pablo II murió mientras preparaba nueva Encíclica sobre caridad y globalización

VATICANO, 11 Abr. 05 (ACI).-En los meses previos a su muerte, el Papa Juan Pablo II estaba preparando una encíclica sobre la caridad como respuesta al fenómeno de la globalización, según reveló a ACI Prensa el Arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de la Pontifica Academia de las Ciencias.

El Arzobispo argentino, comisionado por el Papa para instaurar una rama específica de la Pontificia Academia dedicada a las ciencias sociales, dijo a ACI que el tema de la globalización era un asunto social que preocupaba particularmente al Pontífice.

“El Santo Padre consideraba que la globalización era un hecho irreversible, y se mostraba moderadamente optimista sobre sus alcances”, dijo el Prelado.

Sin embargo, señaló que Juan Pablo II estaba profundamente preocupado por las desigualdades que pueden generarse cuando la libertad humana no es adecuadamente usada para corregir la brecha existente entre ricos y pobres, para alcanzar de modo similar, niveles de desarrollo, bienestar y justicia en el mundo.

“Como alguna vez se dijo, el Papa venía trabajando el tema en una encíclica sobre la caridad”, dijo el Arzobispo Sánchez Sorondo. “El Santo Padre estaba convencido de que la Caridad Cristiana, en su total expresión, era la respuesta a los posibles vacíos dejados por la globalización”, añadió.

Juan Pablo II

La Frase de Hoy es...
La santidad no es el privilegio de unos pocos sino una necesidad de todos.
(Madre Teresa de Calcuta)


Y esta es la noticia:
Juan Pablo II canonizado desde octubre próximo, según arzobispo

11 de Abril de 2005, 04:13am ET
ROMA, Abr 11 (AFP) -

El Papa Juan Pablo II podría ser canonizado y por lo tanto declarado santo desde octubre próximo, afirmó este lunes el arzobispo Edward Nowak, secretario de la Congregación de la causa de los Santos en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera.

Monseñor Nowak, cuya congregación se ocupa de los informes y procesos de beatificación y canonización, considera "probable" que el próximo Papa "pueda proclamar santo rápidamente" a Juan Pablo II.

Normalmente, el proceso de beatificación, primera etapa antes de la canonización, no puede comenzar antes de cinco años después de la muerte del candidato, pero el Papa puede decidir acelerar los plazos. El proceso de beatificación de madre Teresa, por ejemplo, empezó un año y medio después de su muerte por deseo expreso de Juan Pablo II.

"El sínodo de obispos se reúne en octubre próximo en Roma y podría ser una buena oportunidad para dicha proclamación", subraya el prelado, para quien preparar un informe y constatar dos milagros (ocurridos después de la muerte) es perfectamente posible incluso en seis meses.

Monseñor Nowak no esperaba tanta aclamación popular el viernes pasado durante el funeral, pero recuerda que antaño los santos eran proclamados por aclamación popular.

Por otro lado, según el vaticanista del diario, Luigi Accattoli, la congregación general (asamblea) de los cardenales decidió en su reunión del sábado someter la cuestión al nuevo Papa.

Pero algunos príncipes de la Iglesia, cuyos nombres no son citados, habrían propuesto lanzar una petición, aunque otros miembros del Sacro Colegio se declaran más bien partidarios de la prudencia y de atenerse a las normas vigentes actualmente en la Iglesia.

Sería realmente hermoso...
Recemos para que así sea.



viernes, abril 08, 2005

Texto del «Rogito», acta en pergamino sobre la vida del Papa introducido en su ataúd

Leído por el arzobispo Piero Marini, maestro de las Celebraciones Pontificias

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 8 abril 2005 (ZENIT.org).- Publicamos nuestra traducción y el original latín del texto del «Rogito», acta en pergamino que leyó el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, el arzobispo Piero Marini, y que tras ser firmado por todos los presentes fue introducido en el ataúd de Juan Pablo II.



En la luz de Cristo resucitado de los muertos, el 2 de abril del año del Señor 2005, a las 21,37 horas, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en el día del Señor, Octava de Pascua y Domingo de las Divina Misericordia, el querido pastor de la Iglesia, Juan Pablo II, pasó de este mundo al Padre. Toda la Iglesia acompañó en oración su tránsito, especialmente los jóvenes.

Juan Pablo II fue el papa número 264. Su memoria se queda en el corazón de la Iglesia y de toda la humanidad.

Karol Wojtyla, elegido Papa el 16 de octubre de 1978, nació en Wadowice, ciudad a 50 kilómetros de Cracovia, el 18 de mayo de 1920 y fue bautizado dos días más tarde en la Iglesia parroquial por el sacerdote Francesco Zak.

A los 9 años recibió la primera Comunión y a los 18 el sacramento de la Confirmación. Al interrumpir los estudios a causa del cierre de la Universidad por parte de las fuerzas de ocupación nazis, trabajó en una cantera y, después, en la fábrica química Solvay.

A partir de 1942, sintiéndose llamado al sacerdocio, estudió en el seminario clandestino de Cracovia. El 1 de noviembre de 1946 recibió la ordenación sacerdotal de manos del cardenal Adam Sapieha. Después fue enviado a Roma, donde se licenció y doctoró en teología, con una tesis que llevaba por título «Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce».

Regresó después a Polonia, donde recibió algunas tareas pastorales y enseño las sagradas disciplinas. El 4 de julio de 1958, el Papa Pío XII le nombró obispo auxiliar de Cracovia. Y Pablo VI, en 1964, le destinó a esa misma sede como arzobispo. Como tal intervino en el Concilio Vaticano II. Pablo VI le creó cardenal el 26 de junio de 1967.

En el cónclave fue elegido Papa por los cardenales, el 16 de octubre de 1978, y tomó el nombre de Juan Pablo II. El 22 de octubre, día del Señor, comenzaba solemnemente su ministerio petrino.

El pontificado de Juan Pablo II ha sido uno de los más largos de la Iglesia. En este período, bajo diferentes aspectos, se ha asistido a muchos cambios. Entre los cuales, la caída de algunos regímenes, a la que él mismo contribuyó. Con el objetivo de anunciar el Evangelio realizó muchos viajes a diferentes países.

Juan Pablo II ejerció el ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías movido por la «sollicitudo omnium ecclesiarum» y por la caridad abierta a toda la humanidad. Más que todos sus predecesores se ha encontrado con el Pueblo de Dios y con los responsables de las naciones, en las celebraciones, en las audiencias generales y en las visitas pastorales.

Su amor por los jóvenes le llevó a comenzar las Jornadas Mundiales de la Juventud, convocando a millones de jóvenes de varias partes del mundo.

Ha promovido con éxito el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándoles en ocasiones en encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.

Ha ampliado notablemente el Colegio de los cardenales, creando 231 (además de uno «in pectore»). Ha convocado quince asambleas del Sínodo de los Obispos, siete generales ordinarias y ocho especiales. Ha erigido numerosas diócesis y circunscripciones, en particular en el Este de Europa.

Ha reformado los Códigos de Derecho Canónico Occidental y Oriental, ha creado nuevas instituciones y reordenado la Curia Romana.

Como «sacerdos magnus» ha ejercido el ministerio litúrgico en la diócesis de Roma y en todo el orbe, en plena fidelidad al Concilio Vaticano II. Ha promovido de manera ejemplar la vida y la espiritualidad litúrgica y la oración contemplativa, especialmente la adoración eucarística y la oración del santo Rosario (Cf. carta apostólica «Rosarium Virginis Mariae»).

Bajo su guía, la Iglesia se ha acercado al tercer milenio y ha celebrado el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas con la carta apostólica «Tertio millennio adveniente». Ésta se ha asomado después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica «Novo millennio ineunte», en la que se mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.

Con el Año de la Redención, el Año Marino y el Año de la Eucaristía, ha promovido la renovación espiritual de la Iglesia. Ha dado un impulso extraordinario a las canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de aliento a los hombres de nuestro tiempo. Ha proclamado doctora de la Iglesia a santa Teresa del Niño Jesús.

El magisterio doctrinal de Juan Pablo II es muy rico. Custodio del depósito de la fe, se entregó con sabiduría y valentía para promover la doctrina católica, la teología moral y espiritual, y a enfrentarse durante todo su pontificado a las tendencias contrarias a la genuina tradición de la Iglesia.

Entre los documentos principales, se encuentran 14 encíclicas, 15 exhortaciones apostólicas, 11 constituciones apostólicas, 45 cartas apostólicas, además de las catequesis propuestas en las audiencias generales y de las alocuciones pronunciadas en todas las partes del mundo. Con su enseñanza, Juan Pablo II ha confirmado e iluminado al Pueblo de Dios sobre la doctrina teológica (sobre todo en las primeras tres grandes encíclicas («Redemptor hominis», «Dives in misericordia», «Dominum et vivificantem), antropológica y social (encíclicas «Laborem exercens», «Sollicitudo rei socialis», «Centesimus annus»), moral (encíclicas «Veritatis splendor», «Evangelium vitae»), ecuménica (encíclica «Ut unum sint»), misiológica (encíclica «Redemptoris missio»), mariológica (encíclica «Redemptoris Mater»).

Ha promulgado el Catecismo de la Iglesia Católica a la luz de la Tradición, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Ha publicado también algunos volúmenes como doctor privado.

Su magisterio ha culminado en la encíclica «Ecclesia de Eucharistia» y en la carta apostólica «Mane nobiscum Domine», durante el Año de la Eucaristía.

Juan Pablo II ha dejado a todos un testimonio admirable de piedad, de vida santa y de paternidad espiritual.


(Firmas de los testigos de las celebraciones de inhumación…)




CORPUS IOANNIS PAULI II P.M.
VIXIT ANNOS LXXXIV, MENSES X DIES XV

ECCLESIAE UNIVERSAE PRAEFUIT
ANNOS XXVI MENSES V DIES XVII

Semper in Christo vivas, Pater Sancte!


OBITUS, DEPOSITIO ET TUMULATIO
IOANNIS PAULI II SANCTAE MEMORIAE


In lumine Christi a mortuis Resurgentis, die II mensis Aprilis anno Domini MMV, hora vicesima prima, triginta septem momentis elapsis, vesperi, cum dies sabbati ad finem vergeret atque ingressi essemus diem Domini, Octavam scilicet Paschalem necnon Dominicam Divinae Misericordiae, Ecclesiae dilectus Pastor, Ioannes Paulus II de hoc mundo ad Patrem demigravit. Eius transitum tota orans Ecclesia est comitata, Iuvenes potissimum.
Ioannes Paulus II ducentesimus sexagesimus quartus fuit Pontifex. Eius memoria in totius Ecclesiae omniumque hominum cordibus manet.

Carolus Wojtyla, qui die XVI Octobris anno MCMLXXVIII Summus Pontifex electus est, Wadowice, in urbe scilicet quae quinquaginta kiliometra abest a Cracovia, die XVIII mensis Maii anno MCMXX natus est atque duobus post diebus in paroeciali Templo a presbytero Francisco Zak baptizatus est.
Novem annos natus Primam Communionem recepit atque duodevicesimum agens annum confirmatus est.
Quibus incumbebat, studiis intermissis, quia nationalis socialismi obsidentes potestates studiorum universitatem clauserant, in lapidicinis ab anno MCMXL ad annum MCMXLIV, et postea in fabrica chemica Solvay opus fecit.
Ab anno MCMXLII, cum se ad sacerdotium vocari sentiret, seminarium clandestinum adiit Cracoviense. Die I mensis Novembris anno MCMXLVI per Cardinalis Adami Sapieha manuum impositionem sacerdotalem ordinationem Cracoviae recepit. Romam posthac missus est, ubi primum licentiam, exinde doctoratum in sacra theologia est consecutus, thesim scribens, cuius titulus Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce.
Poloniam postea repetiit, ubi quaedam sustinuit officia pastoralia et quasdam disciplinas sacras docuit. Die IV mensis Iulii anno MCMLVIII a Pio XII Episcopus Auxiliaris Cracoviensis constitutus est atque eidem Sedi a Paulo VI Archiepiscopus anno MCMLXIV est destinatus. Ut Archiepiscopus Cracoviensis Concilio Oecumenico Vaticano II interfuit. Paulus VI die XXVI mensis Iunii anno MCMLXVII in Patrum Cardinalium Collegium eum rettulit.

In Conclavi die XVI mensis Octobris anno MCMLXXVIII Summus Pontifex a Patribus Cardinalibus electus est atque ipse sibi nomen imposuit Ioannem Paulum II. Subsequenti die XXII, Dominico die, sollemniter suum Petrinum ministerium incohavit.
Pontificatus Ioannis Pauli II unus ex longissimis in Ecclesiae historia exstitit. Hoc temporis spatio multa sunt commutata variis in provinciis. In his communistarum quarundam nationum regiminum dissolutiones annumerantur, ad quam rem multum contulit ipse Summus Pontifex. Evangelii nuntiandi causa innumera quoque itinera varias in nationes suscepit.
Ministerium Petrinum strenuo suo missionali animo gessit, omnes impendens suas vires, cum sollicitudo omnium Ecclesiarum itemque in cunctos homines caritas eum tenerent. Magis quam antea unquam Dei Populum ac Nationum Potestates, in Celebrationibus, in generalibus peculiaribusque Audientiis atque pastoralibus Visitationibus ipse convenit.
In iuvenes dilectio eum compulit ut Dies Mundiales Iuventutis ediceret, innumeris undique gentium convocatis iuvenibus.
Dialogum cum Hebraeis multisque ceterarum religionum sectatoribus promovit atque earum asseclas nonnumquam convocavit causa pro pace precandi, Asisii potissimum.
Cardinalium Collegium valde auxit, cum eligerentur ab eo ducenti triginta et unus cardinales (et unus in pectore). Quindecim Congressiones Synodorum Episcoporum, scilicet septem generales ordinarias et octo speciales convocavit. Complures Dioeceses ecclesiasticasque Circumscriptiones, praesertim in Europa orientali, constituit. Codicem Iuris Canonici et Codicem Canonum Ecclesiarum Orientalium reformavit Romanamque Curiam denuo composuit.
Sicut “sacerdos magnus” in Romana Dioecesi totoque terrarum orbe sacrae liturgiae ministerium exercuit, erga Concilium Vaticanum II plena servata fidelitate. Peculiarem in modum vitam spiritalitatemque liturgicam necnon comtemplativam orationem, eucharisticam potissimum adorationem sanctique Rosarii precationem promovit (cfr Ep. ap. Rosarium Virginis Mariae).
Summi Pontificis ductu Ecclesia tertio millennio se appropinquavit ac Magnum Iubilaeum anni bismillesimi celebravit, secundum normas ab ipso latas Litterarum apostolicarum Tertio millennio adveniente. Exinde novum aevum eadem est ingressa consilia propositaque recipiens in Litteris apostolicis Novo millennio ineunte significata, quibus futuri temporis iter fidelibus ille demonstrabat.
Per Redemptionis Annum, Marialem Annum et Eucharistiae Annum effecit ut Ecclesia spiritaliter renovaretur. Multum dedit operae beatificationibus et canonizationibus, ut innumera sanctitatis exempla hodiernae aetatis ostenderet, quae incitamento essent qui nunc sunt hominibus. Teresiam a Iesu Infante Ecclesiae Doctorem declaravit.

Doctrinae magisterium luculenter Ioannes Paulus II exercuit. Fidei depositi custos, prudenter animoseque ad catholicam doctrinam, theologicam, moralem spiritalemque provehendam operam navavit et ad arcenda quae verae Ecclesiae traditioni sunt adversa toto Pontificatus tempore sollicite incubuit.
Inter praecipua documenta quattuordecim Litterae encyclicae, quindecim Adhortationes apostolicae, undecim Constitutiones apostolicae, quadraginta quinque Litterae apostolicae, praeter catecheses in generalibus Audientiis ac adlocutiones ubique terrarum habitas, annumerantur. Suam per docendi operam Ioannes Paulus II Dei Populum confirmavit eique theologicam doctrinam (tribus potissimum praecipuis Litteris encyclicis, scilicet Redemptor hominis, Dives in misericordia, Dominum et vivificantem), anthropologicam socialemque (Litteris encyclicis Laborem exercens, Sollicitudo rei socialis, Centesimus annus), moralem (Litteris encyclicis Veritatis splendor, Evangelium vitae), oecumenicam ( Litteris encyclicis Ut unum sint), missiologicam (Litteris encyclicis Redemptoris missio), mariologicam (Litteris encyclicis Redemptoris Mater) tradidit.
Catechismus Ecclesiae Catholicae, sub Revelationis lumine, quam Concilium Vaticanum II insigniter collustravit, ab eo est promulgatus. Quaedam etiam volumina uti privatus Doctor edidit.
Eius magisterium in Litteris encyclicis Ecclesia de Eucharistia et Litteris apostolicis Mane nobiscum Domine, Eucharistiae Anno, attigit fastigium.
Mirabiles pietatis, sanctitatis vitae universalisque paternitatis cunctis hominibus testificationes reliquit Ioannes Paulus II.


Celebrationum tumulationisque testes


CORPUS IOANNIS PAULI II P.M.
VIXIT ANNOS LXXXIV MENSES X DIES XV

ECCLESIAE UNIVERSAE PRAEFUIT
ANNOS XXVI MENSES V DIES XVII

Semper in Christo vivas, Pater Sancte!

Santidad, bendiganos desde la casa del Padre

CIUDAD DEL VATICANO, 8 ABR 2005 (VIS).-Ofrecemos a continuación una traducción en español de la homilía de la Misa de exequias por Juan Pablo II, leída en italiano por el cardenal Ratzinger:

"Sígueme", dice el Señor resucitado a Pedro, como su última palabra a este discípulo elegido para apacentar a sus ovejas. "Sígueme", esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse la llave para comprender el mensaje que viene de la vida de nuestro llorado y amado Papa Juan Pablo II, cuyos restos mortales depositamos hoy en la tierra como semilla de inmortalidad, con el corazón lleno de tristeza pero también de gozosa esperanza y de profunda gratitud".

"Estos son nuestros sentimientos y nuestro ánimo. Hermanos y hermanas en Cristo, presentes en la Plaza de San Pedro, en las calles adyacentes y en otros lugares diversos de la ciudad de Roma, poblada en estos días de una inmensa multitud silenciosa y orante. Saludo a todos cordialmente. También en nombre del colegio de cardenales saludo con deferencia a los jefes de Estado, de gobierno y a las delegaciones de los diversos países. Saludo a las autoridades y a los representantes de las Iglesias y comunidades cristianas, al igual que a los de las diversas religiones. Saludo a los arzobispos, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles, llegados de todos los continentes; de forma especial a los jóvenes que Juan Pablo II amaba definir el futuro y la esperanza de la Iglesia. Mi saludo llega también a todos los que en cualquier lugar del mundo están unidos a nosotros a través de la radio y la televisión, en esta participación coral al rito solemne de despedida del amado pontífice".

"Sígueme". Cuando era un joven estudiante, Karol Wojtyla era un entusiasta de la literatura, del teatro, de la poesía. Trabajando en una fábrica química, circundado y amenazado por el terror nazi, escuchó la voz del Señor: ¡Sígueme! En este contexto tan particular comenzó a leer libros de filosofía y de teología, entró después en el seminario clandestino creado por el cardenal Sapieha y después de la guerra pudo completar sus estudios en la facultad teológica de la Universidad Jagellónica de Cracovia. Tantas veces en sus cartas a los sacerdotes y en sus libros autobiográficos nos habló de su sacerdocio, al que fue ordenado el 1 de noviembre de 1946. En esos textos interpreta su sacerdocio, en particular a partir de tres palabras del Señor. En primer lugar esta: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro permanezca". La segunda palabra es: "El buen pastor da la vida por sus ovejas". Y finalmente: "Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced en mi amor". En estas palabras vemos el alma entera de nuestro Santo Padre. Realmente ha ido a todos los lugares, incansablemente, para llevar fruto, un fruto que permanece. "Levantaos, vamos", es el título de su penúltimo libro. "Levantaos, vamos". Con esas palabras nos ha despertado de una fe cansada, del sueño de los discípulos de ayer y hoy. "Levantaos, vamos", nos dice hoy también a nosotros. El Santo Padre fue además sacerdote hasta el final porque ofreció su vida a Dios por sus ovejas y por la entera familia humana, en una entrega cotidiana al servicio de la Iglesia y sobre todo en las duras pruebas de los últimos meses. Así se ha convertido en una sola cosa con Cristo, el buen pastor que ama sus ovejas. Y, en fin, "permaneced en mi amor": el Papa, que buscó el encuentro con todos, que tuvo una capacidad de perdón y de apertura de corazón para todos, nos dice hoy también conestas palabras del Señor: "Habitando en el amor de Cristo, aprendemos, en la escuela de Cristo, el arte del amor verdadero".

"Sígueme". En julio de 1958 comienza para el joven sacerdote Karol Wojtyla una nueva etapa en el camino con el Señor y tras el Señor. Karol fue, como era habitual, con un grupo de jóvenes apasionados de canoa a los lagos Masuri para pasar unas vacaciones juntos. Pero llevaba consigo una carta que lo invitaba a presentarse al primado de Polonia, el cardenal Wyszynski y podía adivinar solamente el motivo del encuentro: su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia. Dejar la enseñanza universitaria, dejar esta comunión estimulante con los jóvenes, dejar la gran liza intelectual para conocer e interpretar el misterio de la criatura humana, para hacer presente en el mundo de hoy la interpretación cristiana de nuestro ser, todo aquello debía parecerle como un perderse a sí mismo, perder aquello que constituía la identidad humana de ese joven sacerdote. Sígueme, Karol Wojtyla aceptó, escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo. Y así se dio cuenta de cuanto es verdadera la palabra del Señor: "Quien pretenda guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará viva". Nuestro Papa -todos lo sabemos- no quiso nunca salvar su propia vida,tenerla para sí; quiso entregarse sin reservas, hasta el último momento, por Cristo y por nosotros. De esa forma pudo experimentar cómo todo lo que había puesto en manos del Señor retornaba en un nuevo modo: el amor a la palabra, a la poesía, a las letras fue una parte esencial de su misión pastoral y dio frescura nueva, actualidad nueva, atracción nueva al anuncio del Evangelio, tambiénprecisamente cuando éste es signo de contradicción".

"Sígueme". En octubre de 1978 el cardenal Wojtyla escucha de nuevo la voz del Señor. Se renueva el diálogo con Pedro narrado en el Evangelio de esta ceremonia: "Simón de Juan ¿me amas? Apacienta mis ovejas". A la pregunta del Señor: Karol ¿me amas?, el arzobispo de Cracovia respondió desde lo profundo de su corazón: "Señor, tu lo sabes todo: Tu sabes que te amo". El amor de Cristo fue la fuerza dominante en nuestro amado Santo Padre; quien lo ha visto rezar, quien lo ha oído predicar, lo sabe. Y así, gracias a su profundo enraizamiento en Cristo pudo llevar un peso, que supera las fuerzas puramente humanas: Ser pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia universal. Este no es el momento de hablar de los diferentes aspectos de un pontificado tan rico. Quisiera leer solamente dos pasajes de la liturgia de hoy, en los que aparecen elementos centrales de su anuncio. En la primera lectura dice San Pedro -y dice el Papa con San Pedro: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier pueblo le es agradable todo el que le teme y obra la justicia. Ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciando el Evangelio de la paz por medio de Jesucristo, que es Señor de todos". Y en la segunda lectura, San Pablo -y con San Pablo nuestro Papa difunto- nos exhorta con fuerza: "Por tanto, hermanos muy queridos y añorados, mi gozo y mi corona, ¡permaneced así, queridísimos míos, firmes en el Señor!".

"¡Sígueme! Junto al mandato de apacentar su rebaño, Cristo anunció a Pedro su martirio. Con esta palabra conclusiva y que resume el diálogo sobre el amor y sobre el mandato de pastor universal, el Señor recuerda otro diálogo, que tuvo lugar en la Ultima Cena. En este ocasión, Jesús dijo: "Donde yo voy, vosotros no podéis venir". Pedro dijo: "Señor, ¿dónde vas?". Le respondió Jesús: "Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, me seguirás más tarde". Jesús va de la Cena a la Cruz y a la Resurrección y entra en el misterio pascual; Pedro, sin embargo, todavía no le puede seguir. Ahora -tras la Resurrección- llegó este momento, este "más tarde". Apacentando el rebaño de Cristo, Pedro entra en el misterio pascual, se dirige hacia la Cruz y la Resurrección. El Señor lo dice con estas palabras, "...cuando eras más joven ... ibas adonde querías; pero cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieras". En el primer período de su pontificado el Santo Padre, todavía joven y repleto de fuerzas, bajo la guía de Cristo fue hasta los confines del mundo. Pero después compartió cada vez más los sufrimientos de Cristo, comprendió cada vez mejor la verdad de las palabras: "Otro te ceñirá...". Y precisamente en esta comunión con el Señor que sufre anunció el Evangelio infatigablemente y con renovada intensidad el misterio del amor hasta el fin".

"Ha interpretado para nosotros el misterio pascual como misterio de la divina misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal "es en definitiva la divina misericordia". Y reflexionando sobre el atentado dice: "Cristo, sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento; lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento de bien". Animado por esta visión, el Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo".

"Divina Misericordia: El Santo Padre encontró el reflejo más puro de la misericordia de Dios en la Madre de Dios. El, que había perdido a su madre cuando era muy joven, amó todavía más a la Madre de Dios. Escuchó las palabras del Señor crucificado como si estuvieran dirigidas a él personalmente: "¡Aquí tienes a tu madre!". E hizo como el discípulo predilecto: la acogió en lo íntimo de su ser (eis ta idia: Jn 19,27)-Tous tuus. Y de la madre aprendió a conformarse con Cristo".

"Ninguno de nosotros podrá olvidar como en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano y dio la bendición "Urbi et Orbi" por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén".

Novena a SS Juan Pablo II

"Después de la muerte del Romano Pontiìfice, los Cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve días consecutivos...". SS Juan Pablo II. Constitución Apostólica, Universi Dominici Gregis, 27

La Iglesia entera murmura la muerte de nuestro Santo Padre. El Cardenal pronto se reunirá con sus fieles y sus cardenales en las grandiosas basílicas de Roma para implorar misericordia por el Papa Juan Pablo II. En iglesias parroquiales, la Santa Eucaristía será ofrecida por el descanso de su alma, mientas las personas, en sus casas y capillas, pedirán a Dios por su infinita misericordia, por el hombre que nos enseñó el camino a la misericordia.

Esta novena ha sido preparada para ayudarles a ustedes a rezar por el Santo Padre durante los nueve días de luto que serán pronto anunciados por los Cardenales.

La novena consiste de una lectura de la Sagrada Escritura y breves oraciones.

El Secretariado de la Liturgia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, ofrece las siguientes oraciones de novena para que los creyentes acompañen en las oraciones de los Cardenales por el descanso del alma del Santo Padre.


Monseñor James P. Moroney
Director Ejecutivo
Secretariado para la Liturgia
Conferencia de Obispos de los Estados Unidos



Primer día
"Tú eres Pedro..."

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-19

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas". Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tuì eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tuì, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tuì eres Pedro y sobre esta piedra edificareì mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo".
Palabra del Señor



Todos, durante unos momentos, oran en silencio por el Santo Padre.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Dios nuestro, que recompensas con justicia a todos los hombres, concede al Papa Juan Pablo II, a quien constituiste sucesor de Pedro y pastor de tu Iglesia, disfrutar eternamente en el cielo de la gracia y del perdón que eì1 administró fielmente en la tierra mediante la celebración de estos sacramentos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, A)


Segundo día
"Apacienta mis ovejas..."

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del santo Evangelio según san Juan 21,15-17.

En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" El le contestó: "Sí, Señor, tuì sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" El le respondioì: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

Palabra del Señor

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Dios nuestro, pastor inmortal de los hombres, mira con bondad al pueblo que te implora y concede a tu hijo, el Papa Juan Pablo II, que gobernó con amor a tu Iglesia, compartir con el rebaño que le fue confiado, la recompensa prometida al servidor bueno y fiel. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, C.)


Tercer día
Solo Hay una Iglesia en Pedro

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura de los Sermones de san León Magno, papa

De entre todo el mundo, sólo Pedro es elegido para ser puesto al frente de la multitud de los llamados, de todos los apóstoles, de todos los Padres de la Iglesia; pues, aunque en el pueblo de Dios son muchos los sacerdotes, muchos los pastores, a todos los rige Pedro, bajo el supremo gobierno de Cristo. Dios, amadísimos hermanos, se dignó conceder a este hombre una grande y admirable participación en su poder; y todo aquello que quiso que los demás jefes del pueblo tuvieran en común con él, se lo otorgó a través de él.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave Maria, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Señor, tu que quisiste que tu hijo, el Papa Juan Pablo II fuera en la tierra sucesor de los Apóstoles, concédele gozar ahora de su eterna compañía en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Obispo.)


Cuarto día
Autentico Maestro de la Fe

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del Catecismo de la Iglesia Católica: (no. 2034)

El Romano Pontífice y los obispos como "maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo... predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica". (Lumen Gentium, 25). El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar; la bienaventuranza que han de esperar.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.


Oración
Señor, tú que en tu providencia amorosa quisiste que tu siervo, el Papa Juan Pablo II, fuera el guía de tu Iglesia, concédele, ya que en la tierra fue vicario de tu Hijo, participar en el cielo de su eterna gloria, que vive y reina contigo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por el Papa, B.)


Quinto día
"Confirma a tus Hermanos..."

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 22,31-34

Jesús dijo: Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado para sacudirlos como al trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no decaiga; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos. Pedro le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel e incluso a la muerte. Pero Jesús le contestó: Te aseguro, Pedro, que hoy mismo, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces.
Palabra de Dios.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
A tu hijo Juan Pablo II, presbítero a quien mientras estuvo con nosotros le confiaste tu palabra y tus sacramentos, concédele, Señor, gozar eternamente en el cielo de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Sacerdote. A.)


Sexto día
El Misterio Petrino de la Misericordia

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura de la Carta Encíclica Ut Unum Sint (no. 92) Su santidad Juan Pablo II

Heredero de la misión de Pedro, en la Iglesia fecundada por la sangre de los príncipes de los Apóstoles, el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia allí donde el discípulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio está toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica así.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Te pedimos, Dios todopoderoso, que tu siervo, Juan Pablo II, a quien encomendaste el cuidado de tu familia, merezca entrar en el gozo eterno de su Señor en premio al abundante fruto de su trabajo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Cf. Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Obispo. A)


Séptimo día
Pedro: El Primero de los Apóstoles

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10,1-4.
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Palabra del Señor.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Oh Dios, de quien los justos reciben segura recompensa, concede que tu siervo el Papa Juan Pablo II, nuestro Papa, al que tú hiciste vicario de Pedro y pastor de tu Iglesia, se regocije para siempre en la visión de tu gloria, ya que él fue fiel guardián aquí en la tierra de los misterios de tu perdón y tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Ritual de Exequias Cristianas, no. 398, 14.)


Octavo día
Unión del Papa y los Obispos

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu. Amén
Lectura de la Constitución Dogmática de la Iglesia (no. 23), como fue promulgada por los Sacerdotes del Segundo Concilio Vaticano.

La unión colegial se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares y con la Iglesia universal. El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo visible de unidad, así de los Obispos como de la multitud de los fieles. Del mismo modo, cada Obispo es el principio y fundamento visible de unidad en su propia Iglesia, formada a imagen de la Iglesia universal; y de todas las Iglesias particulares queda integrada la una y única Iglesia Católica. Por esto cada Obispo representa a su Iglesia, tal como todos a una con el Papa, representan toda la Iglesia en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad.


Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Dios omnipotente y misericordioso, Pastor eterno de tu pueblo, escucha nuestras súplicas y permite que tu siervo, nuestro Papa Juan Pablo II, al que tú confiaste el cuidado de esta Iglesia, entre a participar del gozo de su eterno Maestro, y reciba allí la abundante recompensa a sus labores. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Noveno día
Sucesor del Apóstol Pedro

En el nombre del Padre, (+) y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Lectura de Del Tratado de Tertuliano, presbiìtero, Sobre la prescripción de los herejes.

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica. El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

Rezar un Padre Nuestro, una Ave María, y una Gloria.

V. Dale el descanso eterno, Oh Dios
R.Y deja que brille la luz perpetua.

Oración
Escucha, Señor, las súplicas que te hacemos por el eterno descanso de tu hijo, el presbítero Juan Pablo II, que desempeñó en tu nombre el ministerio de la fe y recíbelo en la asamblea jubilosa de tus santos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
(Misal Romano, Diversas Oraciones por los Difuntos, Por un Sacerdote B.)



ORACIÓN POR LA ELECCIÓN DEL PAPA

"De la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde se reunirán a la hora apropiada, los Cardenales electores, vestidos en coro e invocado la asistencia del Espíritu Santo con el canto del Creador Veni, solemnemente procederán a la Capilla del Palacio Apostólico, donde la elección tendrá lugar." SS Juan Pablo II. Constitución Apostólica, Universi Dominici Gregis, 27
Ven Creador (Ven Espíritu Santo)

Ven, Espíritu Santo, Creador, ven
Que ellos iluminen el Santo Trono
Ven, toma posesión de nuestras almas,
Y has que ellas sean tuyas.

Esos llamados al Paráclito,
Los mejores regalos de Altísimo Dios,
La viviente primavera, el viviente fuego, Dulce unción y verdadero amor.

Esos que son septúplos de tu gracia,
Dedos de la Mano derecha de Dios,
Su promesa, enseñando a los pequeños
A hablar y entender.

Guía nuestras mentes con tu bendita luz, Con amor enciende nuestros corazones,
Y con tu fuerza que nunca
Confirme nuestro marco mortal.

Apártanos de nuestros diabólicos enemigos Llénanos de tu verdadera paz,
Y por todo peligro protégenos
Bajo sus santas alas.

Por medio de ti conozcamos a nuestro Padre,
Por medio de ti, el Hijo Eterno,
Y tú, el Espíritu de ambos,
Bendito tres veces, Tres en Uno.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre.
Por los siglos de los siglos. Amén


V. Envia Señor tu Espiritu,
R.Y ellos renovarán la faz de la tierra.

Oh Dios, quien has enseñado a los corazones de los creyentes a través de la luz del Espíritu Santo, otórganos que por el regalo del mismo Espíritu siempre gocemos de su consolación.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.



Señor Jesús, Tú eres nuestro pastor eterno y guía. En tu misericordia dale a tu Iglesia un pastor que siempre siga tus pasos y que su cuidado nos traiga tus bendiciones. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Yo me suscitaré un pastor fiel, que obrará según mi corazón y según mi alma, dice el Señor. 1 Samuel 2,35.


Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos
Autor: Secretariado para la Liturgia

Juan Pablo Magno


Sus padres le llamaron Karol Józef Wojtyla; Él se llamó a sí mismo Juan Pablo II; nosotros lo aclamaremos y recordaremos siempre como Juan Pablo Magno.

Católicos, cristianos, musulmanes y judíos han frenado la marcha del mundo para unirse en una única oración y pedirle a Dios que acoja al hombre más grande del siglo XX y que, sin duda, ha sido uno de los más queridos de toda la historia.

«¡No tengáis miedo!». Con esta frase comenzó su pontificado, esa fue su enseñanza a lo largo de estos 26 años y es precisamente este grito hecho vida, lo que ha hecho Magno a Juan Pablo II. No tuvo miedo de asumir el Papado a pesar de la difícil situación de la Iglesia en ese entonces. No tuvo miedo de enfrentarse a los grandes regímenes totalitarios para proclamar la libertad. No tuvo miedo de encararse con las primeras potencias que buscaban la guerra por intereses particulares. No tuvo miedo de romper protocolos, de salirse del programa, de traspasar barreras infranqueables creadas por siglos de discordia. No tuvo miedo de sufrir el dolor hasta la última punzada cardiaca. No tuvo miedo, en fin, de afrontar la muerte… pues siempre supo que es Dios el que juzga nuestra vida, no los hombres.

Hemos vivido días cargados de sentimientos y emociones… Sentimientos de tristeza porque jamás volveremos a ver su sonrisa o su mano saludándonos desde su ventana… Sentimientos de alegría al ver cómo todo el mundo lo queríamos de verdad. Todos, católicos, judíos, musulmanes… Todos. Me conmueve salir a las calles de Roma y ver los letreros comerciales, que en lugar de mostrar una modelo con un celular, tienen una imagen del Papa con un “Addio Karol!” (¡Adiós Karol!) o “Grazie, Padre Santo!” (¡Gracias, Padre Santo!).

Pero es también una gran motivación, pues el gran río humano que lentamente ha fluido por San Pedro, desembocando delante de su cuerpo, es su último grito: “¡No tengáis miedo… Sí se puede cambiar el mundo!”.

¿Quién dijo que los hombres jamás se pondrían de acuerdo? ¿Quién dijo que el hombre siempre buscaba sus intereses personales? ¿Quién dijo que Jesucristo ya no tenía lugar en la historia? Juan Pablo Magno ha dicho, escrito y gritado lo contrario, ha proclamado que Jesucristo es Dios y que el Amor es más fuerte… Jamás lo olvidaremos.

Fuente: Buenas Noticias - Catholic.net
Autor: José Alberto Lesso

jueves, abril 07, 2005

TESTAMENTO ESPIRITUAL DE JUAN PABLO II

CIUDAD DEL VATICANO, 7 ABR 2005 (VIS).-Ofrecemos a continuación la traducción no oficial, efectuada por el VIS, del testamento espiritual del Santo Padre Juan Pablo II, publicado hoy en traducción italiana del original polaco.

Totus Tuus ego sum
En el Nombre de la Santísima Trinidad. Amén.


"Velad porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor" (cf.Mt 24, 42), estas palabras me recuerdan la última llamada, que vendrá en el momento que quiera el Señor. Quiero seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrenal me prepare a este momento. No sé cuando llegará, pero como todo, también deposito este momento en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus. En sus manos maternas lo dejo todo y a todos aquello con quienes me ha ligado mi vida y mi vocación. En esas manos dejo sobre todo a la Iglesia y también a mi nación y a toda la humanidad. A todos doy las gracias. A todos pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad y mi indignidad.

Durante los ejercicios espirituales he releído el testamento del Santo Padre Pablo VI. Su lectura me ha llevado a escribir el presente testamento.

No dejo tras de mí propiedad alguna de la que sea necesario disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me servían, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que se quemen mis apuntes personales. Pido que se encargue de todo esto don Estanislao a quien doy las gracias por la colaboración y la ayuda tan prolongadas en estos años y tan grande. Todos los demás agradecimientos, en cambio, los dejo en el corazón ante Dios mismo, porque es difícil expresarlos.

Por lo que se refiere al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI (nota al margen: la sepultura en la tierra, no en un sarcófago, 13.3.92)

"apud Dominum misericordia
et copiosa apud Eum redemptio"

Juan Pablo II

Roma, 6. III. 1979

Después de la muerte pido Santas Misas y oraciones

5.III.90




Folio sin fecha:

Expreso mi mas profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Señor me conceda todas las gracias necesarias para hacer frente según Su voluntad a cualquier tarea, pruebao sufrimiento que quiera pedir a su siervo en el curso de la vida. También tengo confianza en que no permitirá jamás que, mediante cualquier actitud mía: palabras, obras u omisiones, traicione mis obligaciones en esta santa Sede Petrina.

***

24.II-1.III.1980

También durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del sacerdocio de Cristo en la perspectiva de aquel tránsito que para cada uno de nosotros es el momento de la propia muerte. Del adiós a este mundo -para nacer a otro, al mundo futuro, signo elocuente (añadido encima: decisivo) es para nosotros la Resurrección de Cristo.

He leído por tanto la escritura de mi testamento del último año,efectuada también durante los ejercicios espirituales, la he comparado con el testamento de mi gran predecesor y padre Pablo VI, con ese testimonio sublime sobre la muerte de un cristiano y de un Papa y he renovado en mí la conciencia de las cuestiones a las que se refiere el registro del 6.III.1979 que yo había preparado ( de forma bastante provisional).

Hoy quiero añadirle solamente ésto, que cada uno debe tener presente la perspectiva de la propia muerte. Y debe estar preparado para presentarse frente al Señor y al Juez y al mismo tiempo frente al Redentor y al Padre. Así, yo también lo tengo continuamente en consideración, confiando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza.

Los tiempos que vivimos, son indeciblemente difíciles e inquietos. También el camino de la Iglesia se ha vuelto difícil y tenso, tantopara los fieles como para los pastores, prueba característica de estos tiempos. En algunos países (como por ejemplo en aquel del cual he leído en los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un período de persecución tal que no es inferior alde los primeros siglos,al contrario, incluso los supera por el grado de crueldad y de odio. Sanguis martyrum - semen christianorum. Y además esto: tantas personas inocentes desaparecen también en este país en que vivimos...

Deseo una vez más confiarme totalmente a la gracia del Señor. Él mismo decidirá cuando y cómo tengo que terminar mi vida terrenal y mi ministerio pastoral. En la vida y en la muerte Totus Tuus mediante la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esta muerte, espero que Cristo me conceda la gracia para el último pasaje, es decir la Pascua, (mía).También espero que haga que sea útil para esta causa tan importante a la que intento servir: la salvación de la humanidad, la salvaguardia de la familia humana, y con ella de todas las naciones y todos los pueblos (entre ellos tambiénme dirijo de forma particular a mi Patria terrena), útil para las personas que de modo particular me ha confiado, para la cuestión de la Iglesia, para la gloria de Dios.

No quiero añadir nada a lo que escribí hace un año, solamente manifestar esta prontitud y al mismo tiempo esta confianzaa las que de nuevo me han dispuestolos ejercicios espirituales.

Juan Pablo II

Totus Tuus ego sum

5.III.1982

En el curso de los ejercicios espirituales de este año he leído (varias veces) el texto del testamento del 6.III.1979. A pesar de que todavía lo considero provisional (no definitivo) lo dejo en la forma en que existe. No cambio (por ahora) nada, y tampoco lo agrego, por cuanto se refiere a las disposiciones que contiene.

El atentado a mi vida el 13.V.1981confirmó, de alguna forma la exactitud de las palabras escritas en el período de los ejercicios espirituales de 1980 ( 24.II- 1.III).

Cuanto más profundamente siento que me encuentro totalmente en las Manos de Dios - y permanezco continuamente a disposición de mi Señor, confiándome a Él en su Madre Inmaculada (Totus Tuus).

Juan Pablo II pp. II





5.III.82

Por cuanto se refiere ala última frase de mi testamento del 6.III.79 (: "Sobre el lugar/ es decir el lugar del funeral/ decida el colegio cardenalicio y los compatriotas") aclaro que pienso en: el metropolitano de Cracovia o elConsejo General del Episcopado de Polonia. Pido por tanto al Colegio Cardenalicio que satisfaga en la medida de lo posible las eventuales peticiones de los más arriba citados.




1.III.1985 (en el curso de los ejercicios espirituales).

De nuevo - por cuanto respecta a la expresión "Colegio Cardenalicio y los Compatriotas"-: el"Colegio Cardenalicio" no tiene ninguna obligación de interpelar sobre este argumentoa " los Compatriotas": sin embargo, puede hacerlo, si por alguna razón lo considerase justo.

JPII


Los ejercicios espirituales del año jubilar del 2000
(12-18.III)

(para el testamento)

1. Cuando el día 16 de febrero de 1978 el cónclave de los cardenales eligió a Juan Pablo IIel primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynsk, me dijo: "La tarea del nuevo Papa será introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio". No sé si repito exactamente la frase, pero al menos éste era el sentido de lo que sentí entonces. Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como primado del Milenio. Un gran primado. He sido testigo de su misión, de su entrega total. De sus luchas: de su victoria. "La victoria, cuando llegue, será una victoria a través de María". Estas palabras de su predecesor, el cardenal August Hlond,las solía repetir el primado del Milenio.

De este modo, me he preparado para la tarea que el día 16 de octubre de 1978 se presentó ante mí. En el momento en que escribo estas palabras, el Año Jubilar del 2000 ya es una realidad. La noche del 24 de diciembre de 1999 se abrió la simbólica Puerta del Gran Jubileo en la basílica de San Pedro, después la de San Juan de Letrán, la de Santa María Mayor, el primer día del año y el día 19 de enero la puerta de la basílica de San Pablo Extramuros. Este último acto, dado su carácter ecuménico, se ha quedado grabado en mi memoria de modo particular.

2. A medida que pasa el Año Jubilar del2000, un día tras otro,se cierra detrásde nosotros el siglo XX y se abre el siglo XXI. Según los designios de la Providencia se me ha concedido vivir en el difícil siglo que se está acabando, que empieza a pertenecer al pasadoy ahora, en el año en que la edad de mi vida alcanza los 80 años ('octogesima adveniens'), es necesario preguntarse si no es tiempo de repetir con el bíblico Simeón: 'Nunc dimittis'.

El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado al Papa durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, la Divina Providencia me saló milagrosamente de la muerte. Aquel que es único Señor de la vida y de la muerte, El mismo me ha prolongado esta vida, en un cierto modo me la ha vuelto a dar.Desde aquelmomento pertenece aún más a El. Espero que El me ayudará a reconocer hasta cuando debo continuar este servicio, al que me llamóel día 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando quiera. 'Pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor' (cf. Rm 14, 8). Espero que hasta que pueda realizar el servicio petrino en la Iglesia, la Misericordia de Dios me preste las fuerzas necesarias para ello.

3. Como todos los años, durante los ejercicios espirituales he leído mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Lo que entoncesy durante los sucesivos ejercicios espirituales se ha añadido es un reflejo de la difícil y tensa situación general, que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño del año 1989 esta situación ha cambiado. El último decenio del siglo pasado ha estado libre de las tensiones anteriores ; esto no significa que no hayan surgidonuevos problemas y dificultades. De modo particular, sea alabada la Divina Providencia por ello,el período de la llamada 'guerra fría' terminó sin el violento conflicto nuclearquepesaba sobre el mundoen el período precedente.

4. Al encontrarme en el umbraldel tercer milenio "in medio Ecclesiae", deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, - del que junto ala Iglesia entera y todoel episcopado- me siento deudor. Estoy convencido de que las nuevas generaciones podránservirse todavía durante muchotiempo de las riquezas proporcionadas por este Concilio del siglo XX. Como obispo que ha participado en el evento conciliar desde el primeral último día, deseo confiar este gran patrimonio a todos aquellos que son y serán llamados a ponerlo en práctica en el futuro. Por mi parte, doy las gracias al Pastor eterno que me ha permitido servir a esta grandísima causa en el curso de todos los años de mi pontificado.

"In medio Ecclesiae"... desde los primeros años de servicio episcopal -precisamente gracias al Concilio -he podido experimentar la comunión fraterna del episcopado. Como sacerdote de la archidiócesis de Cracovia ya sabíaque es la comunión fraternal el presbiterio- el Concilio abrió unanueva dimensión de esta experiencia".

5. ¡Cuántas personas tendría que nombrar aquí!Probablemente el Señor Dios habrá llamado a Sí la mayoría de ellos. Por lo que se refiere a los que todavía se encuentran en esta parte,que las palabras de este testamento les recuerden, a todos y en todas partes, allí, donde se encuentren.

En el curso de más de veinte años desde cuando presto el servicio Petrino "in medio Ecclesiae"he experimentado la benévola y muy fecunda colaboración de tantos cardenales, arzobispos y obispos, de tantos sacerdotes y personas consagradas -hermanos y hermanas-, en fin,de tantísimas personas laicas, en el ambiente curial, en el Vicariato de la diócesis de Roma,y también fuera de estos ambientes.

¡Cómo no abrazar con grata memoria a todos los episcopados del mundo, con los cuales me he encontrado a lo largo de las visitas"ad limina Apostolorum"! ¡Cómo no recordar también a tantos hermanos cristianos no católicos! !Y al rabino de Romay a tantos numerosos representantes de las religiones no cristianas! !Y cuántos representantes del mundo de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios de comunicación social!

6. A medida que se avecina el límite de mi vida terrenal vuelvo con la memoria al principio, a mis padres, al hermano y la hermana ( que no conocí porque murió antes de que yo naciese),a la parroquia de Wadowice donde fui bautizado, a esa ciudad que amo, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela primaria, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero y después en la parroquia de Niegowic, en la cracoviana de San Floriano, en la pastoral de los universitarios, en aquel ambiente .... en todos los ambientes ... en Cracovia y enRoma ... en las personas que de forma especial el Señor me ha confiado.

Quiero decir a todos sólo una cosa: "Que Dios os recompense".

"In manus Tuas, Domine, commendo spiritum meum"
A.D.
17.III.2000

miércoles, abril 06, 2005

A Dios...

Elevemos nuestra oración de despedida...



martes, abril 05, 2005

Elegía rabínica para el Papa



Él era el Papa y yo soy un rabino: pero ese no es el tema. El tema son las palabras del Deuteronomio: "elige la vida".

¿Qué elogio significativo puede añadir un rabino a los muchos tributos de corazón que se rinden al Santo Padre, el Papa Juan Pablo II?

La antigua sabiduría judía avisa que en este mundo a un hombre se le conoce por su padre. No sólo su apellido, sino que buena parte de su identidad viene de su padre. Sin embargo, después de que el proceso de la muerte lo convierte en espíritu, miramos a nuestros hijos y nietos buscando pistas de nuestra eternidad. En el mundo futuro del espíritu donde todo será luz y verdad, el judaísmo enseña que cada uno de nosotros será conocido por las acciones de sus hijos o hijas.

Los niños no son sólo piedras de construcción que dejamos al morir. En el mundo venidero seremos conocidos por todos nuestros logros duraderos, incluyendo los hijos valiosos y las ideas potentes.

Juan Pablo II está ahora siendo saludado con cariño en el cielo como padre de mil millones de hijos valiosos y el progenitor de una idea potente.

Podemos condensar el vasto repertorio de coraje y compasión, la deslumbrante virtud exhibida durante décadas por el Papa Juan Pablo II en una idea. La idea es tan poderosa que ostenta las muchas facetas de su vida en un destello brillante de claridad.

La coherencia singular del Papa era la santidad de la vida. Su destello de claridad fue el triunfo de la vida sobre la muerte. Terri Schiavo, aferrándose a la vida, alertó a todos los norteamericanos de la distinción real entre la cultura de la vida y la de la muerte. Quizá su papel final fue ser heraldo de la inminente llegada de Karol Wojtyla.

Durante un cuarto de siglo, me han inspirado tres aspectos de la santidad de la vida que jugaban una parte central en Juan Pablo II.

El primero fue su lucha contra el comunismo. Realmente su papel en su derrota fue enorme. ¿Por qué odiaba el comunismo? No sólo porque fue testigo de su mal, sino porque violaba su reverencia por la vida. El comunismo es por definición la doctrina del materialismo. Si hay alguna diferencia entre la materia y el espíritu, es que la materia es mortal mientras el espíritu es eternal. La innata mortalidad del comunismo mana de su énfasis exclusivo en la materia. La libertad es un tema del espíritu y es eternal. Luchando contra el comunismo toda su vida el Papa hacía un valiente compromiso con el cimiento espiritual de la libertad: la vida.

Otro ejemplo del compromiso de este papa con la vida fue su oposición al aborto y la eutanasia, toda su vida. Fervientemente creía que en modo alguno puede el hombre poner en peligro el don sagrado de la vida, ni en su principio ni en su final. Incluso la creación de vida transforma a un hombre y una mujer en colaboradores sagrados de Dios, así la contracepción es un asunto grave en lo moral.

El tercer ejemplo fue su oposición inequívoca a la homosexualidad, pese a los muchos ataques vulgares que eso le significó. Era evidente para cualquier persona de mente clara que su oposición a los actos homosexuales no implicaban odio hacia ningún ser humano. Más bien expresaba su amor comprometido con la vida.

Creo que Juan Pablo II reconoció que cuando un hombre y una mujer expresan su mutua pasión física están implicándose en un acto de afirmación de la vida. El Creador incluso remarcó esto al asegurarse que el órgano de relación no es otro que el canal de nacimiento. Por contraste, en la práctica que el Papa condenaba, el órgano involucrado es esencialmente un canal muerto. Es la parte de la anatomía humana designada expresamente para eliminar del cuerpo las células muertas y otros desperdicios que ya no tienen potencial dador de vida. Al contrario que el producto animal, las heces humanas tienen tan poca vida en ellas que son prácticamente inútiles como fertilizante agrícola. Oponerse a la homosexualidad es parte de la lucha contra la cultura de la muerte.

Sobre estos y otros temas, el Papa Juan Pablo II levantó controversias. Sin embargo, su postura nunca era caprichosa. Se unificaba siempre en torno al tema de la vida. Era completamente consistente con su defensa contundente de la cultura de la vida.

¿Estaba yo completamente de acuerdo con cada una de sus posiciones papales? Por supuesto que no: él era el Papa y yo soy un rabino. Teológicamente y en la práctica él no hablaba para mí. Pero ese no es el tema. El tema es que él hizo del mundo un lugar mejor para todos los que aman la vida, todos los que veneran las palabras del Deuteronomio: “por lo tanto, elige la vida”.

Sin Juan Pablo II, la cultura de la muerte habría hecho muchas más progresos. Un avión se mantiene en el aire sólo porque los motores convierten el combustible en empuje. En ausencia de esa energía, la mera gravedad hundirá el avión. De igual forma, en ausencia de una fuerza vital espiritual como la que el Papa Juan Pablo II ha inyectado en el mundo cada día de su vida, el empuje gravitacional de la muerte se habría extendido más ampliamente. Sea cual sea tu fe, esa es una razón suficiente para la gratitud.

El rabino Daniel Lapin preside en EEUU la organización Toward Tradition, en defensa de los valores judeocristianos.

Autor: Rabino Daniel Lapin
Fuente:ForumLibertas.com


La Iglesia después de Juan Pablo II

Desde su muerte, se reavivaron los debates acerca de la "flexibilización" de la Iglesia...
Es increíble la cantidad de gente que necesita sentirse bien con ellas mismas y le hecha la culpa a la Iglesia por todo lo que su conciencia les recrimina...

¿La Iglesia debería mejorar su "marketing" para ganar "adeptos" o, por el contrario, debe ser coherente y mantener su fidelidad a las leyes naturales y las revelaciones?

Infinidad de temas que poco o nada tienen que ver con el de Jesús se plantean como "necesarios" en la futura organización de la Iglesia...
Entre ellos los más fuertes sean, quizá, la homosexualidad, el celibato, y el sacerdocio de las mujeres...

La gente hoy parece no estar dispuesta a escuchar el mensaje de Jesús si este no se corresponde a lo que quieren oír.

Vamos por partes...
Podemos leer:
"Dios creó el hombre a imagen suya...
hombre y mujer los creó"
(Gn 1, 27).


Sobre homosexualidad
  1. Catecismo de la Iglesia Católica Nº2357 ss

  2. Algunas consideraciones


Sobre celibato
  1. El Celibato Sacerdotal

  2. Celibato

  3. Sacerdocio


Sobre sacerdocio de la mujer
  1. ¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?

  2. ¿porqué no?

Existen, seguramente, muchísimas más referencias pero, al final de todas tendríamos que sincerarnos pensando si lo que, en realidad buscamos no es un Dios a nuestra medida.

Queda claro que eso NO ES Amor. Y, lo que Dios espera de nosotros, es una Respuesta de Amor...

Por otro lado, nos pretenden "fabricar" la intriga...
¿El nuevo papa, será Europeo, Africano, Sudamericano...?

Como si realmente importara...
Dice Jesús:
"Mi Reino no es de este mundo" (Jn.18,36)

De igual manera, el papa ('P'etri 'A'postoli 'P'otestatem 'A'ccipiens, esto es 'Quien recibe la potestad de Pedro') de la Iglesia Católica no tiene nacionalidad... Es ciudadano del Vaticano y punto.

Al final cabe reflexionar...
¿Creo en Dios?

¿Tan importante son estos puntos para le gente que no practica la religión?


"... el Espíritu Santo os enseñará" (Lc. 12,12)

lunes, abril 04, 2005

Juan Pablo II descansará donde estaba enterrado Juan XXIII

El funeral tendrá lugar este viernes

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 4 abril 2005 (ZENIT.org).- Juan Pablo II será inhumado en las Grutas Vaticanas, debajo de la Basílica de San Pedro, en el mismo lugar en el que durante años descansó el beato Papa Juan XXIII, según reveló este lunes Joaquín Navarro-Valls.

El portavoz de la Santa Sede confirmó que la misa de las solemnes exequias tendrán lugar el viernes 8 de abril, a las 10,00 horas, en el atrio de la Basílica Vaticana.

«Celebrarán la liturgia de exequias los cardenales y los patriarcas de las Iglesias Orientales. Presidirá la concelebración el cardenal Joseph Ratzinger, decano del colegio cardenalicio», añadió en un comunicado de prensa..

«Al final de la celebración eucarística, el féretro del romano pontífice se llevará a la basílica vaticana y después a las Grutas Vaticanas, donde será inhumado», añadió.

Se desmienten así los rumores sobre la posibilidad de que el Papa Karol Wojtyla había dado disposición de ser enterrado en el Wawel, la catedral de Cracovia.

Los restos de Juan XXIII, fallecido en 1963, descansaron en las Grutas Vaticanas hasta que el 3 de septiembre de 2000 fueron trasladados a la basílica vaticana, tras su beatificación.

La Protección Civil italiana, prevé que participen unos dos millones de personas en los funerales del Santo Padre, así como unos doscientos jefes de Estado.

Porqué la serenidad de Juan Pablo II ante la muerte?

Ciudad del Vaticano, ABR 4 (AICA): Según los comunicados emitidos por el portavoz de la Santa Sede, Juan Pablo II afrontó los momentos previos a su encuentro con el Señor, con una gran serenidad. ¿De dónde proviene esta serenidad ante la muerte?

El mismo Juan Pablo II responde a esta pregunta en su carta apostólica “Salvifici dolores”, del 11 de febrero de 1984, en la que asegura que la resurrección de Cristo arroja una luz totalmente nueva ante el miedo al desenlace de la vida terrena.

“La muerte -reconoce el Papa en aquella Carta-, muchas veces es esperada como una liberación de los sufrimientos de esta vida. Al mismo tiempo, no es posible dejar de reconocer que ella constituye casi una síntesis definitiva de la acción destructora tanto en el organismo corpóreo como en la psique”.

“Pero ante todo -añade- la muerte comporta la disociación de toda la personalidad psicofísica del hombre. El alma sobrevive y subsiste separada del cuerpo, mientras el cuerpo es sometido a una gradual descomposición, según las palabras de Dios pronunciadas después del pecado cometido por el hombre al comienzo de su historia terrena: Polvo eres, y al polvo volverás [Génesis 3, 19]”.

“Aunque la muerte -reconoce- no es un sufrimiento en el sentido temporal de la palabra, aunque en cierto modo se encuentra más allá de todos los sufrimientos, el mal que el ser humano experimenta con ella tiene un carácter definitivo y totalizante”.

“Con su obra salvífica -señala- el Hijo unigénito libera al hombre del pecado y de la muerte, abriendo con su resurrección el camino a la futura resurrección de los cuerpos”.

“Una y otra -aclara- son condiciones esenciales de la ‘vida eterna’, es decir, de la felicidad definitiva del hombre en unión con Dios; esto quiere decir, para los salvados, que en la perspectiva escatológica el sufrimiento es totalmente cancelado”.

“Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe en la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eternas”.

“Y aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección -asegura el Papa- no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva”.

“En el centro de esta luz -reconoce Juan Pablo II en su Carta- se encuentra la verdad propuesta por Cristo en el evangelio de Juan (3, 16): Tanto amó Dios al mundo, que le dio su Hijo único”.

“Esta verdad -concluye- cambia radicalmente el cuadro de la historia del hombre y su situación terrena”.+

El mundo ya proclama a Juan Pablo II como "El Grande"

Ciudad del Vaticano, ABR 4 (AICA): No son pocas las personalidades que han declarado ante periodistas y medios de comunicación que la historia recordará con el epíteto “El Grande”, al papa Juan Pablo II que el sábado 2 de abril retornó a la Casa del Padre. Cardenales, gobernantes y fieles en todo el mundo comienzan a proclamar su grandeza con este calificativo.

En la homilía que preparó para la primera Misa exequial por el difunto Papa, celebrada en la Plaza de San Pedro, el cardenal Angelo Sodano se refirió él como "el Grande". Aunque el purpurado no pronunció estas palabras, sí las tenía escritas en el texto que se entregó a los periodistas y se refirió al Pontífice como "Juan Pablo II 'el Grande', que fue pregonero de la civilización del amor, enfrentándola a la civilización del odio que propusieron el nazismo y el comunismo".

El Cardenal explicó que, como testigo de las últimas horas del Papa, podía confirmar que había muerto "sereno" en su agonía. Sodano dijo que durante 26 años Juan Pablo II llevó por todas las plazas del mundo el Evangelio de la esperanza, "enseñándonos a todos que nuestra muerte es sólo un pasaje hacia la patria del Cielo".

Ayer mismo en Perú, el arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, aseguró que "podrán ver ustedes que no pasará mucho tiempo y se comenzará a hablar de Juan Pablo II El Grande". Esto ocurría en Lima al mismo tiempo que en otras latitudes donde ya comenzó a sonar el nuevo nombre del Papa Wojtyla.

En Italia, distintas agencias recogieron la misma aclamación entre los peregrinos que llegaron a la Plaza de San Pedro para aguardar el arribo de sus restos a la Basílica vaticana.

En España, el portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán, reconoció que en su país “algunos hablan ya de Juan Pablo II el Grande porque lideró con acierto la Iglesia Católica y, en definitiva, el mundo”.

La posteridad sólo concedió el título de “Grande” a tres Pontífices: San León I, que gobernó la Iglesia de setiembre del año 440 a noviembre del 461. Fue el que se enfrentó a Atila y salvó a Roma de la invasión de los unos; San Gregorio I, elegido el 3 de setiembre del año 590 y muerto el 22 de marzo del año 604; y San Nicolás I, cuyo pontificado comenzó en abril del año 858 hasta su muerte el 13 de noviembre del año 867.+

La página del Vaticano publicó el sello de la Sede Vacante

Biografía Completa de Juan Pablo II

Haciendo "click" en la imágen, accederán a la biografía completa de Juan Pablo II que ofrece el sitio del Vaticano

sábado, abril 02, 2005

TOTUS TUUS






1982 2 de Abril 2005


23 años........

Hoy, es un día más que especial aca, en Argentina.
Mientras todos oramos por la buena muerte de nuestro amadísimo papa, en estos pagos se recuerda a los caídos en la Guerra del Atlántico sur (La Guerra de Malvinas)

viernes, abril 01, 2005

El protocolo tras la muerte

Varios actos dictados por la tradición y las normas siguen a la muerte de un pontífice

Tras la muerte de un Papa en el Vaticano se llevan a cabo toda una serie de actos protocolarios, algunos de ellos dictados por la tradición religiosa, pero otros muchos resultado de las normas establecidas por los propios Pontífices a lo largo de la historia de la Iglesia católica.

Para conocerlos, lean esta nota del diario EL PAIS de España

Juan Pablo II

Un pontificado que ha cambiado el mundo


Juan Pablo II ha tenido un papel decisivo en los principales acontecimientos políticos y sociales de los últimos 26 años: desde la caída del comunismo en Europa hasta el impulso al diálogo interreligioso

El pontificado de Juan Pablo II pasará a la historia como el de mayor impacto social y político en toda la historia. En sus primeros años, Karol Wojtila consumó el proceso de deshielo en las relaciones entre la Iglesia católica y los regímenes comunistas. Y luego siguió rompiendo esquemas, tanto en su apuesta por la nueva evangelización en los países liberados del comunismo como en otros ámbitos sociales, sin excluir sus numerosos viajes a los cinco continentes (especialmente África y Asia), concretamente a países en muchos casos alejados del catolicismo. Ha sido especialmente importante su trabajo de potenciación del diálogo interreligioso en varios ámbitos. En septiembre de 1986, se reunió en Asís (Italia) con líderes de las principales religiones monoteístas en un histórico encuentro que ha dado nombre a lo que se conoce como todo un espíritu ligado a la ciudad de San Francisco. Juan Pablo II es, además, el primer pontífice que ha pisado una mezquita y que ha visitado países ortodoxos, algo impensable antes de 1978. En 26 años, el trabajo del Santo Padre ha cambiado el mundo.

El impulso misionero y entusiasta de este Papa polaco ha servido para contribuir decisivamente a la caída del Muro de Berlín y, con él, los regímenes comunistas de la Europa del Este, separados del resto del mundo por el conocido Telón de Acero. El final de la guerra fría y la distensión entre Estados Unidos y la ahora desaparecida Unión Soviética constituyen los principales referentes de este logro con el que Karol Wojtila ha tenido, sin duda, mucho que ver. Esto, por otro lado, forma parte del compromiso nítido que Juan Pablo II ha mostrado siempre con la paz en el mundo. Dentro de su condena a todas las guerras, fueron especialmente valorados sus mensajes sobre las dos guerras de Irak: la de 1991 para liberar Kuwait, a pesar incluso del aval de la ONU, y la de 2003, promovida unilateralmente por Estados Unidos y el Reino Unido. De la primera, dijo que era “injusta”, mientras que la segunda, la calificó de “inaceptable desde el punto de vista moral” precisamente por el hecho de haber sido definida desde Washington como “preventiva”.

Juan Pablo II ha sido valorado también, desde dentro y fuera del mundo católico, como un indiscutible líder moral. Sin embargo, en sus posicionamientos sobre temas de interés público, este pontífice no se ha callado y, por tanto, no ha cambiado sus discursos para recibir menos críticas. Ha sido claro en sus mensajes sobre la familia y el matrimonio, sobre el sacerdocio, sobre la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural (condenando siempre el aborto, la pena de muerte y la eutanasia), sobre la defensa de la libertad de enseñanza y sobre otras muchas cuestiones. Esto ha provocado críticas desde muchos sectores sociales, pero él nunca ha hablado para contentar a todos, sino para proponer el mensaje de Jesucristo a todo el mundo.

“Este pontificado pasará a la historia, también la historia política”. Es una frase reciente de Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004 y actualmente aspirante a primer ministro de Italia por una emergente coalición de centroizquierda. De alguna manera, el comentario resume el reconocimiento unánime a la labor de Juan Pablo II, más allá de las creencias o de las simpatías hacia su persona. “Es un hombre muy popular, pero cuesta mucho explicar por qué”, decía el actual portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, en unas declaraciones realizadas a E-Cristians en mayo de 2003. Son algunas de las numerosas reacciones que siempre ha generado la actividad del último pontífice del siglo XX y primero del XXI.

Otra de las fechas socialmente históricas en el pontificado de Juan Pablo II es la del 12 de marzo de 2000. En el marco del Jubileo cristiano que la Iglesia celebra contemporáneamente cada 25 años, el Santo Padre pidió perdón, de forma pública y solemne en el Vaticano, por todos los errores y ofensas cometidos por la propia Iglesia católica en toda la historia. Fue el llamamiento a la purificación de la memoria, un mensaje acompañado antes y después por lo que el pontífice polaco ha sostenido siempre como gran trípode para la humanidad: “No hay paz sin justicia, ni justicia sin perdón”.


Viajero y defensor de la vida

Al margen de los momentos concretos, Juan Pablo II también ha cambiado el mundo por su condición de Papa viajero. Ha sido recibido por multitudes entusiastas tanto en Estados Unidos, Asia y Europa como en Nigeria, el Congo, Kenia, Camerún, Togo y otros países africanos, por poner sólo algunos ejemplos. Ha escuchado danzas tradicionales e incluso, en algunas ocasiones, conciertos de rock. En los primeros años de pontificado, fue recibido en su Polonia natal por las autoridades comunistas, con respeto e incluso con admiración, y saludó afectuosamente en el Vaticano al último presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachev, cuando el comunismo todavía no había caído.

Ligado a su defensa del mensaje de Cristo contra viento y marea, merece un capítulo aparte el atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981. Juan Pablo II recibió varios disparos del joven turco Alí Agca en plena Plaza de San Pedro. Salvó su vida y él siempre ha dicho que una mano disparó la bala y otra, concretamente la de la Virgen María, la desvió. Aunque las investigaciones no han aclarado todo, es evidente que aquel atentado tuvo que ver mucho con el peligro que los regímenes comunistas del momento veían en este jefe de la Iglesia católica, un polaco que había sufrido los horrores de los principales totalitarismos del siglo XX, sobre todo nazismo y comunismo. Desde aquel intento de acabar con su vida, Juan Pablo II ha seguido con su ministerio, aunque los problemas de salud han sido lógicamente más frecuentes que si no se hubiese producido.

En definitiva, Karol Wojtila será reconocido por su defensa de la cultura de la vida con toda la coherencia. Se ha pronunciado ciertamente contra el aborto, pero también ha insistido en la urgencia de la erradicación de la pobreza, ha condenado la pena de muerte y ha recordado la necesidad de promover la justicia económica. Este Papa ha predicado el amor y, desde sus limitaciones humanas, ha ejercido su ministerio apostólico sin renunciar a promover la presencia de la Iglesia en el mundo.

Autor:Ignasi Miranda
Fuente:ForumLibertas.com


Todo sobre Juan Pablo II

Alegremonos!!!!!!!!!


Suena raro, lo se...
Pero es hoy, justamente uno de los días en los que nos tendríamos que comenzar a alegrarnos...

Duele despedirse, lo se...
Duele.

Sinembargo hoy, nuestro amado papa, está cerca de llegar hacia donde todos los cristianos queremos ir.
Está a punto de encontrarse, personal y definitivamente con Nuestro Señor Jesucristo!!!

¡Qué alegría inmensa debe invadir su ya débil corazón!!!
Y María, nuestra Madre, a la que él tanto ama seguramente está teniéndolo en brazos para que "la última batalla" declare el triunfo definitivo...

"Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte"


Es hora, pues, de sentir alegría...

Ven Señor Jesús

LA ARGENTINA REZA POR EL PAPA

Buenos Aires, ABR 1 (AICA): Los fieles católicos de la Argentina se unieron hoy a la plegaria mundial por el papa Juan Pablo II, cuyo estado de salud presentó ayer signos visibles de debilitamiento.

El presbítero Guillermo Marcó expresó esta mañana el deseo del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, de que “todos participen con su oración en las distintas parroquias, en los horarios habituales de misa”.

“Reunidos en la catedral metropolitana o en el templo en el que estemos, acompañemos con mucha solidaridad, este importante encuentro del Papa con el Señor”, subrayó el vocero del Arzobispado en declaraciones a la prensa.

Por su parte, el resto de los obispos argentinos hicieron idéntica convocatoria a la oración en los templos de cada una de las jurisdicciones eclesiásticas.

Palabras del card. Glemp

Al arribar al país, el arzobispo de Varsovia y primado de Polonia, cardenal Józef Glemp, dijo que los católicos polacos que vinieron de Europa a la Argentina “ruegan por el Santo Padre, para que la Iglesia Católica siempre continúe en su compromiso de llevar la solución a los problemas del mundo en el sentido de la paz y el amor”.

“El Santo Padre sabe que nosotros queremos llevar con él la cruz en este momento”, señaló el purpurado polaco.+

La impresionante labor de Juan Pablo II


Hoy estuve revisando las estadíaticas del Pontificado de Juan Pablo II (los invito a verlas)

Visitó 129 paises...
14 Encíclicas
14 Cartas Apostólicas
11 Constituciones Apostólicas
45 Cartas Apostólicas........

1338 Celebraciones de Beatificación
482 Celebraciones de Canonización...
1501 Bautismoscomo papa...

El 3º Pontificado más largo de la historia (Superado sólo por San Pedro (30 (?)-64 [o 67]) y el Beato Pio IX ( 1846-1878)

Insisto, quizá no hoy (el sitio del Vaticano está colapsado) pero realmente es para verlas detenidamente y dar gracias por todo lo que nos dió y nos está dando...




La elección del Romano Pontífice

En estos momentos, en los que se escuchan tantas cosas por los medios de comunicación, me pareció interesante acercar este artículo...

El Romano Pontífice, como es sabido, ejerce en la Iglesia Católica el oficio de Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal. Junto con el Colegio de los Obispos -del que el Papa es la Cabeza- se constituye en sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia (cfr. cánones 331 y 336).

El canon 332 § 1 establece los siguiente:

Canon 332 § 1: El Romano Pontífice obtiene la potestad plena y suprema en la Iglesia mediante la elección legítima por él aceptada juntamente con la consagración episcopal. Por lo tanto, el elegido para el pontificado supremo que ya ostenta el carácter episcopal, obtiene esa potestad desde el momento mismo de su aceptación. Pero si el elegido carece del carácter episcopal, ha de ser ordenado Obispo inmediatamente.

Es comprensible que la legítima sucesión apostólica en la Sede Apostólica haya sido siempre objeto de especial atención por parte del Legislador Universal. En el curso de los siglos muchos Papas han considerado su deber regular con oportunas normas la elección del Sucesor de Pedro. Hasta 1996 estaba en vigor la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo de 1 de octubre de 1975 (AAS 67 [1975] 609-645). Bajo el imperio de esta Constitución Apostólica se ha procedido a la elección de Juan Pablo I y Juan Pablo II, en agosto y octubre de 1978 respectivamente.

Actualmente está en vigor la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, sobre la vacante de la sede apostólica y la elección del Romano Pontífice, de 22 de febrero 1996. Como se puede observar, esta Constitución Apostólica no se ha aplicado hasta el momento ninguna vez. Sus artículos, sin embargo, están precedidas por la experiencia de muchos siglos, y bastantes de ellos proceden de las leyes anteriores sobre la elección del Romano Pontífice. Algunas de sus normas se remontan al siglo XI. Estas son sus normas principales.

Potestad del Colegio de Cardenales en sede vacante

Al producirse la vacante de la Sede Apostólica comienza un período que se llama de Sede Vacante. Durante este período rige el principio de nihil innovetur (que no se innove nada). El gobierno de la Iglesia queda confiado al Colegio de los Cardenales solamente para el despacho de los asuntos ordinarios o de los inaplazables y para la preparación de todo lo necesario para la elección del nuevo Pontífice (art. 2). El artículo 1, para mayor abundancia, señala que ?el Colegio de los Cardenales no tiene ninguna potestad o jurisdicción sobre las cuestiones que corresponden al Sumo Pontífice en vida o en el ejercicio de las funciones de su misión; todas estas cuestiones deben quedar reservadas exclusivamente al futuro Pontífice?.

Durante la sede vacante el Colegio de Cardenales puede reunirse en dos tipos de reuniones: las Congregaciones Generales y las Congregaciones Particulares.

A la Congregación General deben asistir todos los Cardenales no impedidos legítimamente; pueden ausentarse los Cardenales que no tienen derecho a participar en la elección del Papa. En ella se deciden los asuntos de mayor importancia, y deben celebrarse a diario. Los asuntos se deciden por mayoría simple de votos. La Congregación Particular la forman el Cardenal Camarlengo y otros tres Cardenales elegidos por sorteo, llamados Asistentes. En ella se deciden los asuntos de trámite y de menos importancia.

El Cónclave

Los Cardenales se han de reunir en cónclave para proceder a la elección del nuevo Romano Pontífice. El artículo 37 establece que el cónclave comenzará 15 días después de la vacante de la sede apostólica, aunque el Colegio de Cardenales puede establecer otra fecha, que no puede retrasarse más de 20 días desde la vacante.

El espíritu de la legislación en vigor establece que el Cónclave haya de considerarse no un mero lugar de reunión de los Cardenales con derecho a voto, sino más bien un ámbito de retiro sagrado en el que los Cardenales electores invocan al Espíritu Santo para proceder a la elección del Romano Pontífice.

Quiénes tienen derecho a elegir al Papa

El artículo 33 indica que ?el derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, con excepción de aquellos que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de edad?: por lo tanto, si un Cardenal cumple 80 años después de producirse la vacante -antes incluso de que comience el cónclave- tiene derecho a elegir al Papa.

El canon 351 § 2 indica que ?los Cardenales son creados por decreto del Romano Pontífice, que se hace público en presencia del Colegio Cardenalicio; a partir del momento de la publicación, tienen los deberes y derechos determinados por la ley?. Por su parte, el artículo 36 de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis añade que ?un Cardenal de la Santa Iglesia Romana, que haya sido creado y publicado en Consistorio, tiene por eso mismo el derecho a elegir al Pontífice según el n. 33 de la presente Constitución, aunque no se le hubiera impuesto la birreta, entregado el anillo, ni hubiera prestado juramento. En cambio, no tienen este derecho los Cardenales depuestos canónicamente o que hayan renunciado, con el consentimiento del Romano Pontífice, a la dignidad cardenalicia. Además, durante la Sede vacante, el Colegio de los Cardenales no puede readmitir o rehabilitar a éstos?.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis reitera en su artículo 33 la exclusión del derecho de elección activa por parte de cualquier otra dignidad eclesiástica o la intervención del poder civil de cualquier orden o grado. El artículo 80, además, castiga con excomunión latae sententiae a los Cardenales que acepten el encargo de una autoridad civil de proponer el veto contra algún Cardenal. Hasta 1904 los Reyes de algunas naciones católicas ostentaban derecho de veto en la elección pontificia. La última vez que se usó fue en el Cónclave de 1903, en el que el emperador de Austria vetó al Cardenal Rampolla. El Papa elegido en aquel Conclave, San Pío X, promulgó la Constitución Apostólica Vacante Sede Apostolica el 25 de diciembre de 1904, por la que se abolía cualquier derecho de veto.

Quiénes son admitidos en el Cónclave

Para satisfacer las necesidades personales y de orden relacionadas con el desarrollo de la elección, han de entrar en las zonas reservadas a la habitación o a la elección el Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa de Secretario de la asamblea electiva; el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias con dos Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano, o por el Cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo. También deberán estar disponibles algunos religiosos de varias lenguas para las confesiones, y también dos médicos para eventuales emergencias. Se deberá también proveer oportunamente para que estén disponibles un número suficiente de personas adscritas a los servicios de comedor y de limpieza.

Además, si algún Cardenal lo necesita, puede solicitar la presencia de un enfermero que le acompañe. En la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo a esta persona se le designaba conclavista.

Lugar del Cónclave

El artículo 41 señala que ?el Cónclave para la elección del Sumo Pontífice se desarrollará dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano, en lugares y edificios determinados, cerrados a los extraños, de modo que se garantice una conveniente acomodación y permanencia de los Cardenales electores y de quienes, por título legítimo, están llamados a colaborar al normal desarrollo de la elección misma?.

Se debe señalar la novedad que supone este artículo: hasta el presente, nunca se había prescrito de modo taxativo el lugar de celebración del Cónclave. La práctica indica la Capilla Sixtina, dentro del Vaticano, como lugar habitual del Cónclave. Sin embargo, hasta el momento no se designaba el lugar. El artículo 41 de la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo prescribía que la elección del Papa se realiza en el Palacio Vaticano o, por razones particulares, en otro lugar. La indeterminación de lugar se debía a una razón de prudencia, si en Roma no se garantizaba la libertad de los Cardenales Electores.

El último cónclave celebrado fuera de Roma se desarrolló en Venecia, entonces bajo la soberanía de Austria, en marzo de 1800, a la muerte de Pío VI. Este Papa falleció en Valence (Francia) en agosto de 1799, prisionero de Napoleón Bonaparte. Estando Roma ocupada por las tropas napoleónicas, parecía prudente celebrar el cónclave fuera del alcance del ejército francés. Pío VI desde la prisión había dado las normas necesarias para que se pudiera celebrar el cónclave ?en cualquier lugar de cualquier príncipe católico?. En el cónclave de Venecia fue elegido Pío VII.

Alojamiento de los Cardenales

El artículo 42 de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis introduce una novedad importante:
Artículo 42. En el momento establecido para el comienzo del proceso de la elección del Sumo Pontífice, todos los Cardenales electores deberán haber recibido y tomado una conveniente acomodación en la llamada Domus Sanctae Marthae, construida recientemente en la Ciudad del Vaticano.

En efecto, este artículo constituye una novedad respecto a la práctica seguida hasta el momento. En los cónclaves romanos anteriores los Cardenales electores y las demás personas que entraban en la clausura del cónclave eran acomodados en las habitaciones de los Palacios Apostólicos. La solución, aunque cuenta con el aval de los siglos, resultaba a todas luces mejorable. En el entorno de la Capilla Sixtina se delimitaba un recinto amplio donde pudieran alojarse tantas personas: quien haya visitado los Museos Vaticanos puede imaginarse lo incómodo que puede resultar para personas mayores, a veces ancianos, residir en unas habitaciones desprovistas hasta de las facilidades más elementales, aunque eso sí, decoradas por los más renombrados artistas que han visto los siglos.

Por eso Juan Pablo II, que participó en los dos cónclaves de 1978 y pudo observar estos inconvenientes, decidió buscar un acomodo mejor. La solución ha sido la Domus Sanctae Marthae: se trata de una residencia situada en el recinto del Vaticano, dedicada habitualmente a alojar al personal de la Curia Romana, e inaugurada en 1996 unos días antes de la promulgación de la Universi Dominici Gregis. De ese modo, además, se ofrece una solución estable de alojamiento a diversos altos cargos de la Curia Romana: los cuales, sin embargo, saben que si se convoca un cónclave deben desalojar sus habitaciones por unos días, pues durante el Cónclave se dedica al alojamiento de los electores y demás personal.
Lo cual conlleva una novedad en cuanto al desarrollo del Cónclave: puesto que hasta la vigente Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, el Cónclave tenía un carácter de retiro espiritual físico, una verdadera clausura. La Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo, en su artículo 53 y 54, regulaba con detalle la clausura del Cónclave. Actualmente, por el contrario, está previsto el traslado de los Cardenales de la Domus Sanctae Marthae al Palacio Apostólico. Y los artículos 43 párrafo 2º y 45 de la vigente Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis dan normas para el caso de que un extraño al Cónclave accidentalmente se cruce en su camino con los Cardenales electores: algo impensable hasta ahora.

El Cónclave sigue siendo un retiro, sin embargo. Y lo forman los Cardenales electores, pero la diferencia es que ahora no se delimita por unas estancias cerradas al mundo exterior, sino por la actitud de los Cardenales electores, que tienen prohibido el contacto con el mundo exterior. Desde luego, parece obsoleto regular el Cónclave como un lugar físicamente cerrado en la era de los teléfonos móviles. La actual normativa atiende a la necesidad del retiro, adecuándose a las circunstancias actuales.

Modo de proceder a la elección del Romano Pontífice

Comienzo de los actos de la elección


El día fijado para el comienzo del Cónclave, por la mañana, se reúnen los Cardenales electores en la Basílica de San Pedro, y celebran la Misa votiva «Pro eligendo Papa». Esa misma tarde los Cardenales acuden en procesión a la Capilla Sixtina. Al llegar emiten solemne juramento.

Es misión del Cardenal Camarlengo, ayudado desde el exterior por el Sustituto de la Secretaría de Estado, de que la elección del Papa se desarrolle con la necesaria reserva y discreción. Para ello puede emplear los medios técnicos que estime conveniente, de modo que asegure que no se instalen medios audiovisuales de grabación y transmisión al exterior.

Desarrollo de la elección

En este punto la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis introduce una modificación significativa. Hasta su promulgación, había tres modos de elección del Romano Pontífice: per acclamationem seu inspirationem (por aclamación o inspiración), per compromissum (por compromiso) y per scrutinium (por escrutinio). La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis declara abolidos los modos de elección por aclamación y por compromiso, dejando únicamente el modo por escrutinio como válido.

El Papa era elegido por aclamación o inspiración si los Cardenales electores, ?como iluminados por el Espíritu Santo, libre y espontáneamente, proclaman a uno, por unanimidad y de viva voz, Sumo Pontífice? (Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo, artículo 63). La elección por compromiso tenía lugar si ?en determinadas circunstancias particulares, los Cardenales electores encomiendan a un grupo de ellos el poder de elegir, en lugar de todos, al Pastor de la Iglesia Católica? (Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo, artículo 64).

La elección por escrutinio, el único modo actualmente válido, tiene lugar a través de la votación, individual y secreta, de los Cardenales electores. La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis prescribe que se deben realizar dos votaciones cada día, además de una votación la tarde en que comienza el cónclave. Para que sea válida la elección debe contar con dos tercios de los votos. El artículo 74 prevé que, si después de 24 escrutinios los Cardenales no consiguen ponerse de acuerdo sobre el Cardenal elegido, podrán decidir por mayoría absoluta el modo de proceder, pero nunca se deberá prescindir del requisito de exigir mayoría simple para que sea válida la elección.

La legislación canónica no impone requisitos para ser elegido Papa: por lo tanto, se deben considerar requisitos los propios del derecho divino para ser Obispo, es decir, ser varón con pleno uso de razón. En la práctica, sin embargo, desde hace muchos siglos el elegido ha sido siempre Cardenal.
Después de cada elección se queman las papeletas. La tradición indica que los Cardenales provoquen con paja seca o húmeda que el humo sea negro, si no se ha elegido al Papa, o blanco si se ha elegido al nuevo Romano Pontífice: es la conocida fumata negra o fumata blanca, que suele ver el pueblo romano desde la plaza de San Pedro.

Aceptación del elegido

Una vez elegido, el Cardenal Decano pregunta al elegido si acepta su elección canónica como Sumo Pontífice. Si el elegido que es Obispo acepta, desde ese momento adquiere de hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal. Una vez que ha aceptado, le pregunta el nombre por el que quiere ser llamado. Si el elegido no es Obispo, se procede inmediatamente a su ordenación episcopal.

Los Cardenales a continuación le rinden homenaje y le prestan obediencia. Después el primero de los Cardenales Diáconos -es decir, el Cardenal Protodiácono- anuncia desde el balcón de la Basílica Vaticana al pueblo reunido en la plaza de San Pedro la elección del nuevo Papa, usando la tradicional fórmula: ?Nuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!?. El Romano Pontífice imparte la bendición Urbi et Orbi.

De acuerdo con el artículo 90, si el elegido se encuentra fuera de la Ciudad del Vaticano, ?deben observarse las normas del mencionado Ordo rituum Conclavis?

El artículo 92 indica que ?el Pontífice, después de la solemne ceremonia de inauguración del pontificado y dentro de un tiempo conveniente, tomará posesión de la Patriarcal Archibasílica Lateranense, según el rito establecido?.


El Papa gravísimo, pero lúcido y consciente, según el Vaticano

1-4-2005
El papa Juan Pablo II está consciente, lúcido, extraordinariamente sereno, pero con dificultades respiratorias, según informó este mediodía el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls

En una comparecencia ante la prensa, Navarro señaló que el Pontífice muestra los parámetros biológicos alterados y su presión arterial es inestable, aunque se mantiene "lúcido, consciente y sereno". "Extraordinariamente sereno", ha puntualizado, agregando que tenía "dificultades respiratorias", frase que ha debido repetir debido a la emoción que le embargaba.

El Papa ha recibido hoy a sus más estrechos colaboradores, entre ellos los cardenales Angelo Sodano, Joseph Ratzinger, Camillo Ruini y Giovanni Lajolo, y ha pedido la lectura de las catorce estaciones del Vía Crucis, señaló el portavoz vaticano

TRAS RECIBIR LA EXTREMAUNCIÓN

Juan Pablo II permanece en sus aposentos del Vaticano ya que, por su propia decisión, no ha querido ser trasladado al Policlínico Gemelli, según el portavoz, que ha confirmado que el jueves por la tarde recibió la extremaunción.

En la tarde este jueves le fue diagnosticada al Pontífice una infección en las vías urinarias, tras lo cual tuvo lugar "un choque séptico con colapso cardiocirculatorio".

Fue atendido inmediatamente por el equipo médico que estaba de guardia en su apartamento privado en el Palacio Apostólico y se activaron todas las medidas "terapéuticas y de asistencia cardiorrespiratoria necesarias".

A últimas horas de la tarde del jueves los médicos consiguieron una "estabilización temporal del cuadro clínico que, de todas formas, en las horas posteriores, evolucionó de manera negativa".

A las 19.17 horas del jueves el Papa recibió la extremaunción, según la nota de Navarro, quien precisó que hoy, a las 6.00, ha "concelebrado" la misa.

El secretario de Estado vaticano, cardenal Angelo Sodano y otros colaboradores cercanos siguen la evolución de las condiciones clínicas de Juan Pablo II, quien es atendido por su médico, Renato Buzzonetti, así como dos especialistas en reanimación, un cardiólogo, un otorrinolaringólogo y dos enfermeras.

"SE APAGA SERENAMENTE"

El papa Juan Pablo II "se apaga serenamente" y mantiene una "cierta conciencia", según indicó hoy el presidente emérito del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, el cardenal polaco Andrea Deskur.

El purpurado mantiene una estrecha amistad con el Pontífice, que se encuentra en estado "muy grave" y recibió en la tarde de ayer, jueves, la extremaunción, según confirmó hoy el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.

Al Papa Wojtyla, de 84 años, se le diagnosticó una infección en las vías urinarias, tras lo cual tuvo lugar "un choque séptico con colapso cardiocirculatorio", indicó Navarro.

Juan Pablo II, que ha querido permanecer en sus aposentos del Vaticano, es atendido por su médico personal, Renato Buzzonetti, así como por un equipo de especialistas del Policlínico Gemelli de Roma

Fuente:TeleMadrid