viernes, diciembre 30, 2005

Cromañón: la Iglesia acompaña el dolor


Buenos Aires, DIC 30 (AICA): El arzobispado de Buenos Aires acompaña el dolor de las familias de las víctimas de Cromañón, al cumplirse el primer aniversario de la tragedia que se cobró 194 vidas jóvenes durante un recital de rock en el barrio porteño de Once. “Porque compartimos durante este año nuestros dolores y recuerdos. Porque en la marcha nos fuimos conociendo. Porque nos sostuvimos para no perder la esperanza. Porque queremos mantener vivos nuestros sueños y tantos sueños jóvenes, es que esperamos juntos esta fecha, unos con otros, rezando al Dios de la vida”, se dijo en la vigilia de oración. El cardenal Bergoglio preside una misa a las 17.
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jueves, diciembre 29, 2005

Historia de la devoción al Niño Jesús


Desde tiempos muy antiguos los católicos han tenido mucha devoción al Divino Niño Jesús, y han honrado su santa infancia, considerando esta edad de Jesucristo como una maravilla de inocencia y amabilidad.

Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma.

Más tarde San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el Divino Niño se le apareciera.

Otro santo al que se le presenta en las imágenes teniendo entre sus brazos al Niño Jesús es San Cayetano, el cual lo que necesitaba pedir lo pedía por los méritos de la infancia de Jesús.

Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.

Millones de creyentes han hecho la experiencia de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús y han conseguido maravillas. Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Queremos honrar la infancia de Jesús y darle gracias por haber nacido en Belén para salvarnos.

Desde hace unos trescientos años la devoción al Niño Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América, Asia, Africa y Oceanía. Las gentes empezaron a experimentar que cuando piden favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús consiguen maravillas.

Existen alrededor de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentran: El Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha, en México; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia, entre otros.

En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento esta promesa: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada".

Fuente: Catholic.net
Autor: www.devocionario.com

miércoles, diciembre 28, 2005

Brochero es un nombre y un símbolo


San Miguel, DIC 27 (AICA): En 2006 se cumplirán 140 años de la ordenación sacerdotal del venerable José Gabriel del Rosario Brochero. En oportunidad del centenario de este acontecimiento, los obispos de la Provincia de Córdoba enviaron una carta pastoral alabando la figura del Cura Gaucho. El “Noticiero Brocheriano”, diciembre de 2005, recuerda dicho documento que entre otros conceptos expresaba: “Se dio a todos, en especial a los más necesitados. Atendió a los que venían a su iglesia y salió a buscar a los que no venían. Vivió y murió en la pobreza. Tuvo una plena disponibilidad a la voluntad de Dios, aceptando esforzadamente su última y tremenda enfermedad. Brochero es un nombre y un símbolo. Su ejemplo perdura entre nosotros.” “Noticiero Brocheriano” se edita en Pinzón 1121, 1664 Trujuí, San Miguel, Provincia de Buenos Aires, página web www.curabrochero.org.ar, correo electrónico curabrochero@curabrochero.org.ar.
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Reportando que todavía estoy acá

Entre los problemas que tuvo el servidor en estos días y, algunos problemas personales que me aparecieron como regalo de Navidad, no pude publicar mucho durante esta semana.

Estoy tratando de dar curso de solución a mis problemas y mientras tanto, puede ser que no publique demasiado.

Les ruego una oración para que Dios me muestre el camino a seguir con la Luz de sus Infinitas Sabiduría y Bondad.


Gracias a todos.

sábado, diciembre 24, 2005

Felíz Navidad

Estos no son días para estar mucho en Internet; pero si alguno pasa por acá, lo invito a ver, en familia, este especial, haciendo click sobre la imágen.

Que Dios los bendiga.


viernes, diciembre 23, 2005

Benedicto XVI explica la causa de la crisis que surgió en la Iglesia tras el Concilio

Una interpretación errónea de sus textos

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 diciembre 2005 (ZENIT.org).- La crisis que surgió en la Iglesia tras el Concilio Vaticano II no tiene la causa en sus documentos, sino en la interpretación que una corriente ha hecho de los mismos.

El pontífice ofreció un largo análisis del legado dejado por aquella reunión de todos los obispos del mundo, que tuvo lugar entre 1962 y 1965, al encontrarse este jueves con sus colaboradores de la Curia romana para felicitarles por la Navidad.

«¿Qué es lo que ha habido de bueno, y qué es lo que ha sido insuficiente o equivocado?» en la aplicación del Concilio ecuménico, preguntó el Papa a los presentes.

Según el Papa la recepción tuvo lugar según dos interpretaciones, o como se dice hoy en teología, dos «hermenéuticas» «contrarias» que «se confrontaron y han tenido litigios entre sí».

La primera interpretación es la que el Papa llamó «hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura» «entre la Iglesia preconciliar y la Iglesia postconciliar».

Según esta visión, lo importante del Concilio no son sus textos sino su espíritu de renovación traído a la Iglesia.

«Con frecuencia ha podido servirse de la simpatía de los medios de comunicación, y también de una parte de la teología moderna», reconoció.

La otra interpretación es «la hermenéutica de la reforma», que fue propuesta por los Papas que inauguraron y clausuraron el Concilio, Juan XXIII y Pablo VI, y según constató está dando frutos «de manera silenciosa pero cada vez más visible».

Según esta visión, el objetivo del Concilio y de toda reforma en la Iglesia es «transmitir pura e íntegra la doctrina, sin atenuaciones o tergiversaciones», consciente de que «nuestro deber no sólo consiste en custodiar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos únicamente de la antigüedad, sino en dedicarnos con voluntad firme y sin temor a la obra que exige nuestra época».

«Una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades contenidas en nuestra venerada doctrina, y otra la manera en que son enunciadas, conservando sin embargo el mismo sentido y la misma amplitud», aclaró citando a Juan XXIII.

De este modo, el Concilio presentó una «nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y algunos elementos esenciales del pensamiento moderno», señaló el Papa, subrayando que «la Iglesia, tanto antes como después del Concilio, es la misma Iglesia una, santa, católica y apostólica, en camino a través de os tiempos».

«Hoy podemos volver nuestra mirada con gratitud al Concilio Vaticano II --concluyó--: si lo leemos y recibimos guiados por una hermenéutica adecuada, puede ser y será cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».

sábado, diciembre 17, 2005

Los regalos de Dios

Muchas veces en nuestra vida,( en realidad a cada instante) Dios da pequeños toques, caricias, que muchas veces, de suaves y sutiles no apreciamos al estar envueltos en el diario trajín...

En estos días, por trabajo, me tocó viajar a la ciudad de Córdoba (Argentina) y durante los dos días que ahí estuve, Dios no dejó de mostrarme su amor...

Les cuento (como les prometí):
El jueves por la tarde, me encontraba haciendo tiempo en la ciudad para luego ir al aeropuerto. Ya no contaba con la habitación del hotel y la temperatura superaba los 36º por lo que decidí ir al templo más cercano... (Córdoba es una ciudad repleta de templos antiquísimos)
Fue así como llegué a la iglesia de la Compañía de Jesús; una belleza de la que no encuentro palabras para describir...
Mientras me encontraba en el templo orando, comenzó a llegar multitud de personas, todas con una carpeta en la mano, todos hablaban y la verdad, me molestraba un poco...

De repente, para mi sorpresa encienden las luces, y esa multitud se convirtió en un coro que iba a ensayar, en mi presencia... Haciendo click acá, podrán escuchar una parte. Les recomiendo hacerlo

Lágrimas sobre mis mejillas al recibir semejante regalo de Dios (en realidad ya tenía demasiado con su compañía y el fresco del interior del templo)....


Gracias, Señor!!!

viernes, diciembre 16, 2005

Otra vez acá

Recién vuelvo de un viaje que tuve que hacer por trabajo.

En el mismo, Dios me dió un montón de regalos. Más tarde cuando organice todo, les cuento.

martes, diciembre 13, 2005

Mensaje Jornada Mundial Paz: En la verdad, la paz

CIUDAD DEL VATICANO, 13 DIC 2005 (VIS).-Se ha publicado hoy el primer Mensaje de Benedicto XVI para la celebración de la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2006), cuyo tema es: "En la verdad, la paz". El texto se ha dado a conocer en inglés, francés, español, italiano, alemán y portugués.

Ofrecemos a continuación extractos del mensaje:

"Antes de nada, quisiera rendir un homenaje agradecido a mis amados Predecesores, los grandes Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, inspirados artífices de paz. (...) Como incansables mensajeros del Evangelio, invitaron repetidamente a todos a reemprender desde Dios la promoción de una convivencia pacífica en todas las regiones de la tierra. Mi primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz sigue la línea de esta noble enseñanza: con él, deseo confirmar una vez más la firme voluntad de la Santa Sede de continuar sirviendo a la causa de la paz".

"El nombre mismo de Benedicto, que adopté el día en que fui elegido para la Cátedra de Pedro, quiere indicar mi firme decisión de trabajar por la paz. En efecto, he querido hacer referencia tanto al Santo Patrono de Europa, inspirador de una civilización pacificadora de todo el Continente, así como al Papa Benedicto XV, que condenó la primera Guerra Mundial como una "matanza inútil" y se esforzó para que todos reconocieran las razones superiores de la paz".

"El tema de reflexión de este año -"En la verdad, la paz"- expresa la convicción de que, donde y cuando el hombre se deja iluminar por el resplandor de la verdad, emprende de modo casi natural el camino de la paz".

"La paz no puede reducirse a la simple ausencia de conflictos armados, sino que debe entenderse como "el fruto de un orden asignado a la sociedad humana por su divino Fundador". (...) En cuanto resultado de un orden diseñado y querido por el amor de Dios, la paz tiene su verdad intrínseca e inapelable, y corresponde "a un anhelo y una esperanza que nosotros tenemos de manera imborrable".

"Cuando falta la adhesión al orden trascendente de la realidad, o bien el respeto de aquella "gramática" del diálogo que es la ley moral universal, inscrita en el corazón del hombre; cuando se obstaculiza y se impide el desarrollo integral de la persona y la tutela de sus derechos fundamentales; cuando muchos pueblos se ven obligados a sufrir injusticias y desigualdades intolerables, ¿cómo se puede esperar la consecución del bien de la paz? En efecto, faltan los elementos esenciales que constituyen la verdad de dicho bien".

"¿Quién y qué puede impedir la consecución de la paz? A este propósito, la Sagrada Escritura, en su primer Libro, el Génesis, resalta la mentira pronunciada al principio de la historia" por la serpiente, el demonio. "La mentira está relacionada con el drama del pecado y sus consecuencias perversas, que han causado y siguen causando efectos devastadores en la vida de los individuos y de las naciones. Baste pensar en (...) los sistemas ideológicos y políticos aberrantes que han tergiversado de manera programada la verdad y han llevado a la explotación y al exterminio de un número impresionante de hombres y mujeres, e incluso de familias y comunidades enteras. Después de tales experiencias, ¿cómo no preocuparse seriamente ante las mentiras de nuestro tiempo, que son como el telón de fondo de escenarios amenazadores de muerte en diversas regiones del mundo? La auténtica búsqueda de la paz requiere tomar conciencia de que el problema de la verdad y la mentira concierne a cada hombre y a cada mujer, y que es decisivo para un futuro pacífico de nuestro planeta".

"Hay que recuperar la conciencia de estar unidos por un mismo destino, trascendente en última instancia, para poder valorar mejor las propias diferencias históricas y culturales, buscando la coordinación, en vez de la contraposición, con los miembros de otras culturas. Estas simples verdades son las que hacen posible la paz".

"La verdad de la paz llama a todos a cultivar relaciones fecundas y sinceras, estimula a buscar y recorrer la vía del perdón y la reconciliación, a ser transparentes en las negociaciones y fieles a la palabra dada".

"La Comunidad Internacional ha elaborado un derecho internacional humanitario para limitar lo más posible las consecuencias devastadoras de la guerra, sobre todo entre la población civil. La Santa Sede ha expresado en numerosas ocasiones y de diversas formas su apoyo a este derecho humanitario, animando a respetarlo y aplicarlo con diligencia, convencida de que, incluso en la guerra, existe la verdad de la paz".

"El derecho internacional humanitario se ha de considerar una de las manifestaciones más felices y eficaces de las exigencias que se derivan de la verdad de la paz. Precisamente por eso, se impone como un deber para todos los pueblos respetar este derecho. Se ha de apreciar su valor y es preciso garantizar su correcta aplicación, actualizándolo con normas concretas capaces de hacer frente a los escenarios variables de los actuales conflictos armados, así como al empleo de armamentos nuevos y cada vez más sofisticados".

"Hoy en día, la verdad de la paz sigue estando en peligro y negada de manera dramática por el terrorismo que, con sus amenazas y acciones criminales, es capaz de tener al mundo en estado de ansiedad e inseguridad".

"Pero no sólo el nihilismo, sino también el fanatismo religioso, que hoy se llama frecuentemente fundamentalismo, puede inspirar y alimentar propósitos y actos terroristas. Intuyendo desde el principio el peligro destructivo que representa el fundamentalismo fanático, Juan Pablo II lo denunció enérgicamente, llamando la atención sobre quienes pretenden imponer con la violencia la propia convicción acerca de la verdad, en vez de proponerla a la libre aceptación de los demás".

"El nihilismo y el fundamentalismo coinciden en un peligroso desprecio del hombre y de su vida y, en última instancia, de Dios mismo. (...) En el análisis de las causas del fenómeno contemporáneo del terrorismo es deseable que, además de las razones de carácter político y social, se tengan en cuenta también las más hondas motivaciones culturales, religiosas e ideológicas".

"Ante los riesgos que vive la humanidad en nuestra época, es tarea de todos los católicos intensificar en todas las partes del mundo el anuncio y el testimonio del "Evangelio de la paz", proclamando que el reconocimiento de la plena verdad de Dios es una condición previa e indispensable para la consolidación de la verdad de la paz".

"La historia ha demostrado con creces que luchar contra Dios para extirparlo del corazón de los hombres lleva a la humanidad, temerosa y empobrecida, hacia opciones que no tienen futuro. Esto ha de impulsar a los creyentes en Cristo a (...) ponerse al servicio de la paz, colaborando ampliamente en el ámbito ecuménico, así como con las otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad".

"Al observar el actual contexto mundial, podemos constatar con agrado algunas señales prometedoras en el camino de la construcción de la paz. Pienso, por ejemplo, en la disminución numérica de los conflictos armados. (...) Son signos consoladores, que necesitan ser confirmados y consolidados mediante una acción concorde e infatigable, sobre todo por parte de la Comunidad Internacional y de sus Organismos, encargados de prevenir los conflictos y dar una solución pacífica a los actuales".

"No obstante, todo esto no debe inducir a un optimismo ingenuo. En efecto, no se puede olvidar que, por desgracia, existen todavía sangrientas contiendas fratricidas y guerras desoladoras que siembran lágrimas y muerte en vastas zonas de la tierra".

"Las autoridades que, en lugar de hacer lo que está en sus manos para promover eficazmente la paz, fomentan en los ciudadanos sentimientos de hostilidad hacia otras naciones, asumen una gravísima responsabilidad".

"¿Qué decir, además, de los gobiernos que se apoyan en las armas nucleares para garantizar la seguridad de su país? Junto con innumerables personas de buena voluntad, se puede afirmar que este planteamiento, además de funesto, es totalmente falaz. En efecto, en una guerra nuclear no habría vencedores, sino sólo víctimas. La verdad de la paz exige que todos -tanto los gobiernos que de manera declarada u oculta poseen armas nucleares, como los que quieren procurárselas- inviertan conjuntamente su orientación con opciones claras y firmes, encaminándose hacia un desarme nuclear progresivo y concordado. Los recursos ahorrados de este modo podrían emplearse en proyectos de desarrollo en favor de todos los habitantes y, en primer lugar, de los más pobres".

"A este propósito, se han de mencionar con amargura los datos sobre un aumento preocupante de los gastos militares y del comercio siempre próspero de las armas, mientras se quedan como estancadas en el pantano de una indiferencia casi general el proceso político y jurídico emprendido por la Comunidad Internacional para consolidar el camino del desarme".

"El anhelo que brota desde lo más profundo del corazón es que la Comunidad Internacional sepa encontrar la valentía y la cordura de impulsar nuevamente, de manera decidida y conjunta, el desarme, aplicando concretamente el derecho a la paz, que es propio de cada hombre y de cada pueblo".

"Los primeros beneficiarios de una valiente opción por el desarme serán los Países pobres que, después de tantas promesas, reclaman justamente la realización concreta del derecho al desarrollo".

"La Iglesia católica, a la vez que confirma su confianza en la Organización de las Naciones Unidas, desea su renovación institucional y operativa que la haga capaz de responder a las nuevas exigencias de la época actual, caracterizada por el fenómeno difuso de la globalización. La ONU ha de llegar a ser un instrumento cada vez más eficiente para promover en el mundo los valores de la justicia, de la solidaridad y de la paz".

"Es necesario que cada comunidad se entregue a una labor intensa y capilar de educación y de testimonio, que ayude a cada uno a tomar conciencia de que urge descubrir cada vez más a fondo la verdad de la paz. Al mismo tiempo, pido que se intensifique la oración, porque la paz es ante todo don de Dios que se ha de suplicar continuamente".

lunes, diciembre 12, 2005

Nuestra Señora de Guadalupe


Como saben, hoy es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Los invito a releer este material que envía hace unos años...

Los ojos de la Virgen de Guadalupe

16 años juntos...


Hace 16 años Lala y yo consagrabamos nuestro amor a Dios y poníamos como protectora de nuestro matrimonio a Ntra. Señora de Guadalupe...

Hoy, tantos años después (además hoy también hace 21 años que estamos de novios) la cuenta de cosas que nos pasaron, las tres más maravillozas, nuestros hijos Matías, Tobías y Gastón, no hacen más que mostrarnos el inmenso amor que Dios nos tiene...

viernes, diciembre 09, 2005

Tema de próxima Jornada Mundial de la Paz será "En la Verdad, la Paz"

VATICANO, 09 Dic. 05 (ACI).-La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció que el martes 13 de diciembre se presentará oficialmente el mensaje del Papa Benedicto XVI con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz 2006, que tendrá como tema “En la verdad, la paz”.

El documento, papal será presentado a las 11:30 a.m. –hora de Roma– por el Cardenal Renato Raffaele Martino, el Obispo Giampaolo Crepaldi y Mons. Frank J. Dewane, respectivamente Presidente, Secretario y Subsecretario del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”.

La Jornada Mundial de la Paz, establecida por el Papa Pablo VI, se celebra el primero de enero, Solemnidad de María Madre de Dios.

jueves, diciembre 08, 2005

Fundamento del amor al prójimo

Discurso a 10.000 jóvenes de la Acción Católica, en 1943
Marana- Thá
Quisiera aprovechar estos breves momentos, mis queridos jóvenes, para señalarles el fundamento más íntimo de nuestra responsabilidad, que es nuestro carácter de católicos. Jóvenes tienen que preocuparse de sus hermanos, de su Patria (que es el grupo de hermanos unidos por los vínculos de sangre, lengua, tierra), porque ser católicos equivale a ser sociales. No por miedo a algo que perder, no por temor de persecuciones, no por anti-algunos, sino que porque ustedes son católicos deben ser sociales, esto es, sentir en ustedes el dolor humano y procurar solucionarlo.

Un cristiano sin preocupación intensa de amar, es como un agricultor despreocupado de la tierra, un marinero desinteresado del mar, un músico que no se cuida de la armonía. ¡Si el cristianismo es la religión del amor! Como decía un poeta. Y ya lo había dicho Cristo Nuestro Señor: El primer mandamiento de la ley es amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas; y añade inmediatamente: y el segundo semejante al primero, es amarás a tu prójimo como a ti mismo por amor a Dios (cf. Mt 22,37-39). Momentos antes de partir, la última lección que nos explicó, fue la repetición de la primera que nos dio sin palabras: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros, como yo os he amado (Jn 13,34). San Juan en su epístola nos resume los dos mandamientos en uno: El mandamiento de Dios es que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos mutuamente (1Jn 3,23). Y San Pablo no teme tampoco hacer igual resumen: No tengáis otra deuda con nadie que la del amor que os debéis unos a otros, puesto que quien ama al prójimo tiene cumplida la ley. En efecto estos mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no levantarás falso testimonio; no codiciarás: y cualquier otro que haya están recopilados en esta expresión: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Rm 13,8-9).

En este amor a nuestros hermanos, que nos exige el Maestro, nos precedió él mismo. Por amor nos creó; caídos en culpa, por amor, el Hijo de Dios se hizo hombre, para hacernos a nosotros hijos de Dios (lo que a muchos, aun ahora, les parece una inmensa locura). El Verbo, al encarnarse, se unió místicamente a toda la naturaleza humana.

[...]

Pero esta comprensión ¿se habrá borrado del alma de los cristianos? ¿Por qué se nos hecha en cara que no practicamos la doctrina del Maestro, que tenemos magníficas encíclicas pero no las realizamos? Sin poder sino rozar este tema, me atrevería a decir lo siguiente: porque el cristianismo de muchos de nosotros es superficial. Estamos en el siglo de los records, no de sabiduría, ni de bondad, sino de ligereza y superficialidad. Esta superficialidad ataca la formación cristiana seria y profunda sin la cual no hay abnegación. ¿Cómo va a sacrificarse alguien si no ve él por qué de su sacrificio? Si queremos pues, un cristianismo de caridad, el único cristianismo auténtico, más formación, más formación seria se impone.

[...]

Y luego, jóvenes católicos, no puedo silenciarlo: en este momento falta formación, porque faltan sacerdotes. La crisis más honda, la más trágica en sus consecuencias es la falta de sacerdotes que partan el pan de la verdad a los pequeños, que alienten a los tristes, que den un sentido de esperanza, de fuerza, de alegría, a esta vida. Ustedes, 10.000 jóvenes que aquí están, a quienes he visto con tan indecibles trabajos preparar esta reunión, ustedes jóvenes y familias católicas que me escuchan, sientan en sus corazones la responsabilidad de las almas, la responsabilidad del porvenir de nuestra Patria. Si no hay sacerdotes, no hay sacramentos, si no hay sacramentos no hay gracia, si no hay gracia, no hay cielo, y, aun en esta vida, el odio será la amargura de un amor que no pudo orientarse, porque faltó el ministro del amor que es el sacerdote. Que nuestros jóvenes conscientes de su fe, que es generosidad, conscientes de su amor a Cristo y a sus hermanos, no titubeen en decir que sí al Señor.

Padre Alberto Hurtado

miércoles, diciembre 07, 2005

Predicador del Papa: Inmaculada Concepción, «Fiesta de la belleza»

El padre Raniero Cantalamessa comenta el Evangelio de la Solemnidad mariana

ROMA, miércoles, 7 diciembre 2005 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa OFM Cap --predicador de la Casa Pontificia— al Evangelio del jueves, 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción (Lc 1,26-38) en la Iglesia universal.


Fiesta de la belleza

Diciendo que María es la Inmaculada decimos de ella dos cosas, una negativa y una positiva: negativamente, que ha sido concebida sin la «mancha» del pecado original; positivamente, que ha llegado al mundo llena ya de toda gracia. En esta palabra está la explicación de todo lo que María es. El Evangelio de la fiesta lo subraya haciendo que volvamos a escuchar la palabra del ángel: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

La palabra gracia tiene dos significados. Puede significar favor, perdón, amnistía, como cuando decimos de un condenado a muerte que ha obtenido gracia. Pero puede significar también belleza, fascinación, amabilidad. El mundo de hoy conoce bien este segundo sentido de gracia, es más, el único que conoce.

También en la Biblia gracia tiene estos dos significados. Indica ante todo y primariamente el favor divino gratuito e inmerecido que, en presencia del pecado, se traduce en perdón y misericordia; pero indica después también la belleza que se deriva de este favor divino, lo que llamamos el estado de gracia.

En María hallamos estos dos significados de gracia. Ella es «llena de gracia» ante todo porque ha sido objeto de un favor y de una elección únicos; ella ha sido también «agraciada», esto es, salvada gratuitamente por la gracia de Cristo. (¡Ella fue preservada del pecado original, «en previsión de los méritos de Cristo»!). Pero es «llena de gracia» también en el sentido de que la elección de Dios la ha hecho resplandeciente, sin mancha, «toda bella», «tota pulchra», como le canta la Iglesia en esta fiesta.

Si la Inmaculada Concepción es la fiesta de la gracia y de la belleza, ésta tiene algo importantísimo que decirnos hoy. La belleza nos toca a todos, es uno de los alicientes más profundos de la acción humana. El amor por ella nos une a todos. «El mundo será salvado por la belleza», dijo Dostoievski. Pero debemos añadir inmediatamente, el mundo también puede perderse por la belleza.

¿Por qué tan frecuentemente la belleza se transforma en una trampa mortal y en causa de delitos y de lágrimas amargas? ¿Por qué muchas personificaciones de la belleza, a partir de la Helena de Homero, han sido causa de enormes lutos y tragedias y muchos modernos mitos de belleza (el último del de Marilyn Monroe) acabaron de forma tan triste?

Pascal dice que existen tres órdenes de grandeza, o categorías de valores, en el mundo: el orden de los cuerpos y de las cosas materiales, el orden de la inteligencia y del genio, y el orden de la bondad o santidad. Pertenecen al primer orden la fuerza, las riquezas materiales; pertenecen al segundo orden el genio, la ciencia, el arte; pertenecen al tercer nivel la bondad, la santidad, la gracia.

Entre cada uno de estos niveles y el sucesivo hay un salto de calidad casi infinito. Al genio no quita ni pone nada el hecho de ser rico o pobre, bello o feo; su grandeza se sitúa en un plano diferente y superior. De la misma forma, al santo no añade ni quita nada el hecho de ser fuerte o débil, rico o pobre, un genio o un iletrado: su grandeza se sitúa en un plano diferente e infinitamente superior. El músico Gounod decía que una gota de santidad vale más que un océano de genio.

Todo lo que Pascal dice de la grandeza en general, se aplica también a la belleza. Existen tres tipos de belleza: la belleza física o de los cuerpos, la belleza intelectual o estética, y la belleza moral y espiritual. Igualmente aquí entre un plano y el sucesivo hay un abismo.

La belleza de María Inmaculada se sitúa en el tercer plano, el de la santidad y de la gracia, más aún, constituye su vértice, después de Cristo. Es belleza interior, hecha de luz, de armonía, de correspondencia perfecta entre la realidad y la imagen que tenía Dios al crear a la mujer. Es Eva en todo su esplendor y perfección, la «nueva Eva».

¿Es que los cristianos despreciamos o tenemos miedo de la belleza, en el sentido ordinario del término? En absoluto. El Cantar de los Cantares celebra esta belleza en la esposa y en el esposo, con entusiasmo insuperado y sin complejos. También ella es creación de Dios, es más, la flor misma de la creación material. Pero decimos que ella debe ser siempre una belleza «humana», y por ello reflejo de un alma y de un espíritu. No puede ser abajada al rango de belleza puramente animal, reducida a puro reclamo para los sentidos, a instrumento de seducción, a sex appeal. Sería deshumanizarla.

Todos podemos hacer algo para entregar a las generaciones que vendrán un mundo un poco más bello y limpio, si no de otra forma eligiendo bien lo que dejamos entrar en nuestra casa y en nuestro corazón, a través de las ventanas de los ojos. Aquello que fue para María el punto de partida en la vida es para todo creyente el punto de llegada. También la Iglesia de hecho está llamada a ser un día «sin mancha ni arruga, sino santa e inmaculada» (Ef 5, 27).

[ Traducción del original italiano realizada por Zenit]

martes, diciembre 06, 2005

Teólogos disidentes contribuyen a canonización del Papa Juan Pablo II

VATICANO, 06 Dic. 05 (ACI).-Un reducido grupo de teólogos disidentes hizo el lunes un no intencionado pero significativo aporte a la causa de beatificación de Juan Pablo II al anunciar en una conferencia de prensa su pública oposición contra la canonización del Papa Wojtyla.

El grupo de teólogos disidentes y propagandistas de izquierda se presentaron en una conferencia de prensa auspiciada por la agencia italiana Adista para hacer un "llamado público" para bloquear el proceso de beatificación de Karol Wojtyla iniciado en el Vicariato de Roma.

El grupo, encabezado por el italiano Giulio Girardi, incluyo al salvadoreño José María Castillo, los españoles Jaume Botey, Casimir Martí, Ramón María Nogués, Rosa Cursach, Casiano Floristán, José Ramos Regidor y Juan José Tamayo; la austríaca Martha Heizer y los italianos Giovanni Franzoni y Filippo Gentiloni.

Girardi, presentado por Adista como "un experto que participó en la redacción de la Constitución Pastoral Gaudium et spes" -pese a que la historiografía del Concilio Vaticano II no le reconoce ningún papel relevante-, señaló que Juan Pablo II contribuyó a "reprimir a la 'iglesia popular' en países como Nicaragua".

Los disidentes presentaron siete puntos según los cuales Juan Pablo II no debería ser canonizado; entre ellos:

"La tenaz oposición a considerar, a la luz del Evangelio, la ciencia y la historia, algunas normativas de ética sexual";
La "dura confirmación del celibato eclesiástico";
El rechazo a "discutir en forma seria y profunda la condición de la mujer en la Iglesia";
La "no aplicación" de imaginarias "normas establecidas por el Concilio Vaticano II para una mayor democracia interna";
La "represión" de los teólogos de la liberación marxista en América Latina.
En una entrevista con la agencia francesa AFP, Girardi se mostró pesimista respecto de la atención que recibirá el llamado presentado por Adista.

Sin embargo, contra lo que esperaba, las críticas han sido acogidas con interés por el Vicariato de Roma.

El motivo: Todo proceso de canonización requiere la escucha de personas que se oponen a la beatificación del candidato, y hasta ahora, había sido casi imposible encontrar críticos al Papa Juan Pablo II.

Las críticas, que los disidentes han anunciado presentarán oficialmente ante los responsables del proceso de beatificación; serán contrastadas con las decenas de miles de testimonios favorables al Papa Wojtyla por los canonistas expertos, quienes finalmente determinarán si temas como la confirmación del celibato eclesiástico o la defensa de la moral sexual de la Iglesia son causal para impedir -en vez de impulsar- la causa de Juan Pablo II.

lunes, diciembre 05, 2005

Benedicto XVI: El matrimonio es “Patrimonio de la Humanidad”


Ciudad del Vaticano, DIC 5 (AICA) En un discurso a los presidentes de las Comisiones Episcopales para la Familia y la Vida de América Latina, Benedicto XVI urgió a América Latina a defender la vida y la familia ante las amenazas culturales y políticas, y tras destacar la solicitud con que Juan Pablo II se entregó a este tema tan importante, que afecta en gran medida al futuro de la Iglesia y de los pueblos, declaró que el matrimonio, como institución natural, es ‘patrimonio de la humanidad’. También a que numerosas delegaciones de las Conferencias Episcopales, Diócesis y Movimientos de América Latina, participen en el V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará del 1 al 9 de julio de 2006 en Valencia, España.

viernes, diciembre 02, 2005

"Deus Caritas est" podría ser primera Encíclica del Papa Benedicto XVI

VATICANO, 02 Dic. 05 (ACI).-El diario italiano “La Stampa” anunció que la primera Encíclica del Papa Benedicto XVI, que otras fuentes ya han anunciado y que versará sobre el tema de la caridad, podría ver la luz a principios de enero, muy posiblemente el 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía.

Siempre según el diario italiano, la Encíclica llevaría como fecha de firma el 8 de diciembre de 2005, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, fecha emblemática no sólo por su carácter mariano sino porque coincide con el 40º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II.

Fuentes del Vaticano comentaron a ACI Prensa que la fecha de publicación anunciada por “La Stampa” es “sólo tentativa”, pues no es frecuente que la Santa Sede dé a conocer documentos importantes en días feriados, como lo es la Epifanía en el Vaticano y en varios países de Europa. “Es más probable que la Encíclica se dé a conocer más tarde en Enero, pero la fecha exacta sólo se conocerá pocos días antes de su publicación”, dijo la fuente.

Según el diario italiano, el título de la Encíclica, centrada en el amor de Dios y la caridad cristiana, será “Deus caritas est” (Dios es amor), tomado del capítulo 4 de la Primera Carta de San Juan.

jueves, diciembre 01, 2005

Por ley, todos son ahora donantes de órganos


Es una muy buena noticia.

Por este motivo, esta imágen que, hasta hoy estaba a la derecha de la página con el link del INCUCAI, deja de estarlo ya que , ahora, no es necesaria.

Para más información, lean acá

Intenciones de oración del Papa mes de diciembre

CIUDAD DEL VATICANO, 1 DIC 2005 (VIS).- La intención general del Apostolado de la Oración de Benedicto XVI para el mes de diciembre de 2005 es: "Para que se difunda una comprensión cada vez más plena de la dignidad del hombre y de la mujer, según el proyecto del Creador".

Su intención misionera es: "Para que la búsqueda de Dios y la sed de la verdad lleven a los seres humanos al encuentro con el Señor".

Benedicto XVI: Creyentes y no creyentes, peregrinos hacia la Ciudad de Dios

Comentario al Salmo 136, «Junto a los ríos de Babilonia»

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 30 noviembre 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la meditación que dirigió este miércoles Benedicto XVI durante la audiencia general en la que comentó el Salmo 136, «Junto a los ríos de Babilonia».

Junto a los ríos de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión».

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.



  1. En este primer miércoles de Adviento, tiempo litúrgico de silencio, vigilancia y oración en preparación de la Navidad, meditamos en el Salmo 136, que se ha hecho famoso en la versión latina de su inicio, «Super flumina Babylonis». El texto evoca la tragedia vivida por el pueblo judío durante la destrucción de Jerusalén, que tuvo lugar en el año 586 a. C., y el sucesivo exilio en Babilonia. Nos encontramos ante un canto nacional de dolor, caracterizado por una seca nostalgia de lo que se perdió.

    Esta sentida invocación al Señor para que libere a sus fieles de la esclavitud de Babilonia expresa también sentimientos de esperanza y de espera en la salvación con los que hemos comenzado el camino del Adviento.

    La primera parte del Salmo (Cf. versículos 1-4) tiene como telón de fondo la tierra del exilio, con sus ríos y canales, que regaban la llanura de Babilonia, sede de los judíos deportados. Es como una anticipación simbólica de los campos de exterminio en los que el pueblo judío --en el siglo que acabamos de concluir-- fue conducido hacia una operación infame de muerte, que ha quedado como una vergüenza indeleble en la historia de la humanidad.

    La segunda parte del Salmo (Cf. versículos 5-6) está llena del recuerdo amoroso de Sión, la ciudad perdida, pero que sigue estando viva en el corazón de los deportados.

  2. En las palabras del salmista quedan involucrados la mano, la lengua, el paladar, la voz, las lágrimas. La mano es indispensable para quien toca la cítara: pero ha quedado paralizada (Cf. versículo 5) por el dolor, porque además las cítaras han sido colgadas en los sauces.

    El cantor necesita la lengua, pero ahora se encuentra pegada al paladar (Cf. versículo 6). Los cantares de Sión son cánticos del Señor (versículos 3-4), no son canciones folklóricas y de espectáculo. Sólo en la liturgia y en la libertad de un pueblo pueden subir al cielo.

  3. Dios, que es el último árbitro de la historia, sabrá comprender y acoger, según su justicia, el grito de las víctimas, más allá de los tonos ásperos que a veces adquiere.

    Queremos encomendar a san Agustín una ulterior meditación sobre nuestro salmo. En ella, el padre de la Iglesia introduce un elemento sorprendente y de gran actualidad: sabe que también entre los habitantes de Babilonia hay personas que se comprometen con la paz y con el bien de la comunidad, a pesar de que no comparten la fe bíblica, a pesar de que no conocen la esperanza de la Ciudad eterna a la que nosotros aspiramos. Ellos tienen una chispa de deseo de lo desconocido, de lo más grande, del trascendente, de una auténtica redención. Y dice que entre los perseguidores, entre los no creyentes, hay personas con esta chispa, con una especie de fe, de esperanza, en la medida en que les es posible en las circunstancias en las que viven. Con esta fe en una realidad desconocida, están realmente en camino hacia la auténtica Jerusalén, hacia Cristo. Y con esta apertura de esperanza, válida incluso para los babilonios --como les llama Agustín--, para quienes no conocen a Cristo, y ni siquiera a Dios, y que sin embargo desean lo desconocido, lo eterno, nos exhorta a no fijarnos sólo en las cosas materiales del momento presente, sino a perseverar en el camino hacia Dios. Sólo con esta esperanza más grande podemos, de manera justa, transformar este mundo. San Agustín lo dice con estas palabras: Si somos ciudadanos de Jerusalén…y tenemos que vivir en esta tierra, en la confusión del mundo presente, en la Babilonia presente, donde no vivimos como ciudadanos sino que somos prisioneros, es necesario que lo que dice el Salmo no sólo lo cantemos, sino que lo vivamos: esto se hace con una aspiración profunda del corazón, deseoso plena y religiosamente de la ciudad eterna».

    Y haciendo referencia a la «ciudad terrestre llamada Babilonia» añade: en ella «hay personas que, movidas por el amor a ella, se las ingenian para garantizar la paz --paz temporal--, sin nutrir otra esperanza en el corazón que la alegría de trabajar por la paz. Y nosotros les vemos hacer todo esfuerzo para ser útiles a la sociedad terrena. Ahora bien, si se comprometen con conciencia pura en estas tareas, Dios no permitirá que perezcan con Babilonia, al haberles predestinado a ser ciudadanos de Jerusalén: a condición, sin embargo, de que viviendo en Babilonia, no busquen la soberbia, los fastos caducos y la arrogancia... Él ve su servicio y les mostrará la otra ciudad, hacia la que tienen que suspirar verdaderamente y orientar todo esfuerzo» («Comentarios a los salmos» - «Esposizioni sui Salmi», 136,1-2: «Nuova Biblioteca Agostiniana», XXVIII, Roma 1977, pp. 397.399).

    Y pidamos al Señor que en todos nosotros despierte este deseo, esta apertura hacia Dios, y que también los que no conocen a Cristo puedan quedar tocados por su amor, de manera que todos juntos peregrinemos hacia la Ciudad definitiva y la luz de esta Ciudad pueda brillar también en nuestro tiempo y en nuestro mundo.


[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Santo Padre saludó a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en inglés:]

Queridos hermanos y hermanas:
El salmo que hoy se ha proclamado, evoca la tragedia vivida por el pueblo hebreo durante la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia. Contiene una dolorosa invocación al Señor, llena de nostalgia por el recuerdo amoroso de Sión, la ciudad perdida, en la que se expresan bien los sentimientos de esperanza y expectación de la salvación que señalan el tiempo de adviento, tiempo litúrgico de silencio, vigilancia y oración, como preparación al nacimiento de Cristo.

Así pues, puesto que somos ciudadanos de la Jerusalén celestial, vivimos, según afirma San Agustín, como prisioneros en el mundo presente, en esta tierra de confusión; por eso es necesario que «no sólo cantemos lo que se dice en el Salmo sino que lo vivamos: lo cual se realiza en la aspiración profunda de un corazón plena y religiosamente deseoso de la ciudad eterna».

Saludo cordialmente a los visitantes y peregrinos de lengua española, en particular a las Religiosas de María Inmaculada, reunidas en Capítulo general, a los cofrades de la Hermandad de Santa Marta de España, así como a los peregrinos de México y de otros Países latinoamericanos. Al comienzo del Adviento os animo a prepararos con alegría para que el Señor encuentre en vuestros corazones una digna morada llena de amor y esperanza. Muchas gracias.